
Salvador Y Maldonado Díaz, texto y fotografía | Se cumplen cinco décadas del reconocimiento de la primera Denominación de Origen de México: tequila. Fue el 9 de diciembre de 1974 que se publicó en el Diario Oficial de la Federación su declaratoria general. De acuerdo con el Consejo Regulador del Tequila A.C. (CRT), esta importante distinción, ha marcado un antes y un después, pues el Tequila se ha consolidado como un símbolo de identidad nacional y un referente global de un producto auténtico y de calidad.
El reconocimiento de la DOT fue un suceso histórico que permitió a la bebida mexicana posicionarse en el mercado internacional, en sus primeros años, especialmente en la década de los años 1970, el tequila se insertaba en la transformación de un México en pleno crecimiento, un país que comenzaba a estructurarse económicamente en los años 1980, mientras la agroindustria tequilera se consolidaba en paralelo.
En un comunicado del Consejo Regulador del Tequila (CRT), se destaca que a lo largo de las décadas siguientes, el tequila ha sido testigo de una innovación constante. En los años 1990, la agroindustria comenzó a mirar hacia el futuro, con la introducción de nuevas técnicas de producción y una fuerte apuesta por la diversificación. Ya en los años 2000, la explosión de modernidad en la sociedad mexicana permitió que el tequila viviera una nueva etapa de internacionalización, expandiendo su presencia constante.
En este contexto, el CRT ha jugado un papel crucial en este proceso. Desde su creación, su labor en la inspección, análisis y certificación del tequila ha sido fundamental para garantizar su calidad y proteger su origen. La vigilancia permanente de la Denominación de Origen y sus productos en todo el mundo ha sido una de las piedras angulares para salvaguardar el legado de esta bebida.
Cada año, la agroindustria tequilera enfrenta nuevos retos que, unidos, todos los actores de la cadena productiva agave tequila han logrado sortear con éxito. La unidad del sector, desde los productores de agave, industriales de tequila, envasadores y comercializadores, ha sido clave para mantener la estabilidad y su crecimiento.
Por eso, el tequila, más que un producto, es un lazo de unión para los mexicanos, un compañero en las celebraciones más grandes, y un consuelo en los momentos difíciles. Es una bebida que nos conecta como nación, que refleja nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad. A lo largo de estos 50 años, el tequila ha logrado ser mucho más que una bebida.
Marco de referencia
En 1974 la producción de tequila era de 53 millones de litros y se exportaban 23 millones de litros, en el último año la producción de tequila fue de 599 millones de litros y fueron exportados 399 millones de litros.
Actualmente la D0T se encuentra protegida en 57 países bajo una figura de propiedad intelectual. Revista101.com