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Héctor Castro Aranda, texto y fotografía | Twenty One Pilots, regresó a Guadalajara el 22 de febrero, tras una espera de seis años. Su primera visita fue en el 2019 en la Arena VFG, ahora a nivel estadio, convocaron a 30 mil personas en el Estadio 3 de Marzo, donde promovieron su séptimo disco, Clancy, que según ellos marca el «capítulo final» de la narrativa iniciada en Blurryface.
Twenty One Pilots han demostrado una vez más por qué no solo son de los mejores artistas en vivo del mundo, sino también, posiblemente, los mayores cultivadores de una conexión pura, expresada a través de momentos emotivos y sentimentales en todo el estadio, desde la fila de entrada hasta la salida, el aire estaba cargado de emoción, gratitud e importancia.
La noche comenzó con Balu Brigada, una poderosa banda alternativa de Nueva Zelanda. Para su tercera canción, el grupo ya había impregnado la sala con un ritmo innegable que hacía moverse a la gente, aunque fuera inconscientemente. También se convirtieron rápidamente en un acto que capturó la atención del público de manera duradera.
Mientras otro telón caía sobre el escenario, la sala quedó iluminada únicamente por una luz roja que resaltaba su movimiento fluido. Acompañada de música ambiental, la espera fue un homenaje cauteloso e inquietante al personaje y la esencia de Blurryface, haciendo que el enorme escenario frente a nosotros se sintiera aún más intimidante. Este silencio casi total permaneció intacto hasta que un pequeño fragmento de «Midwest Indigo», sonó por los altavoces. De repente, la multitud cambió. La gente comenzó a moverse como moléculas agitadas; rebotaban, sacudían a sus amigos, saltaban arriba y abajo para tratar de ver cualquier señal de lo que vendría en cuestión de minutos.
En las dos pantallas gigantes de la enorme estructura en el 3 de marzo, apareció un montaje espectacular que recorría la compleja narrativa de la era Trench hasta Clancy. Aterrador y oscuro, este resumen fusionado fue un recordatorio de cuán impulsada por la historia está esta banda, preparando el escenario para un espectáculo con una estructura narrativa. Con pirotecnia y luces rojas, salió Josh Dun en la batería. Ocupó el escenario solo por un momento antes de que el vocalista Tyler Joseph saltara desde un costado. cubierto con los accesorios de Clancy que ya nos resultan familiares.
El escenario principal se convirtió en su pasarela, Tyler , moviéndose de manera hipnótica y amenazante, deslizándose rápidamente antes de cambiar su paso de manera extraña y desigual. Agarraba con fuerza un micrófono en forma de bombilla, una referencia al álbum homónimo y a la letra «Three Lights Are Lit But The First One’s Out». Desde la primera canción, quedó claro que no solo se apoderarían del escenario, sino que planeaban dominarlo y dejarlo bajo su total control. En la segunda canción, la banda tocó una de las favoritas del público «Holding On To You», una pieza de su álbum Vessel de 2013 que es una desgarradora expresión de lucha y recuperación en la batalla contra la salud mental.
Un concierto de Twenty One Pilots es conocido por abarcar todo el recinto. No hay un solo rincón donde la experiencia sea aburrida. Ya sea en un asiento o en medio del piso, las probabilidades de ser sorprendido por Joseph y Dun nunca, JAMÁS, son cero. Esto se hizo evidente en «Routines in the Night», cuando Tyler miró fijamente a la cámara de la transmisión en vivo, desapareció por unos cinco segundos y reapareció en otra parte del Estadio. Fuera desde los palcos o los escenarios secundarios, los momentos instrumentales o las pausas para hablar servían para que ambos miembros miraran a su alrededor, haciendo contacto visual y sonriendo a quienes llenaban el Estadio 3 de Marzo.
Aunque la banda tocó por un largo tiempo, su vasta discografía hace que crear un setlist sea un reto. Sin embargo, nunca había visto a una banda usar su tiempo de manera tan precisa y consciente. Twenty One Pilots dominaron la noche con transiciones fluidas, fusionando canciones y jugando con estructuras para sorprender al público en cada momento. Este concierto no solo fue una presentación, sino una experiencia transformadora, llena de nostalgia, comunidad y catarsis. Twenty One Pilots no solo llenaron el 3 de marzo con su música, sino con la certeza de que la conexión entre ellos y su audiencia es inquebrantable.