
Héctor Castro Aranda | Si bien el tono inicial fue desafiante, la vibra fue alegremente combativa. Shirley Manson se desplazó entre sus compañeros vestidos de negro con la autoridad que otorgan más de tres décadas sobre el escenario. Desde la primera canción, la intensa “Queer”. Manson se mostró imperturbable, con un vestido negro de tafetán y leggings verde neón que contrastaban con la oscuridad dramática del momento el cuatro de abril en el Teatro Estudio Cavaret, tras una espera de ocho años y nueve de un concierto en solitario, el lugar congregó a poco más de 2,500 espectadores.
Aunque Shirley Manson se mantiene como una figura escénica magnética y dominante, el resto de la banda, Butch Vig, los guitarristas Duke Erikson y Steve Marker, y la bajista invitada Ginger Pooley, nunca se sintieron como músicos secundarios. Garbage funciona como una pandilla cohesionada, con Manson interactuando constantemente con sus compañeros, ya sea con miradas desafiantes o apoyándose físicamente en ellos.
Shirley Manson, en un momento de la velada, entró en sentimiento, por el recibimiento y cómo México los ha tratado y como son un mercado muy importante para la historia de la banda. Ademas de haber platicado su anécdota en el pueblo de Tequila, donde degustaron la bebida espirituosa.
Durante clásicos noventeros como “I Think I’m Paranoid” y “Special”, arrastró el micrófono con descaro mientras se acercaba al público con actitud desafiante. El fondo del escenario, decorado solamente con varias luces robóticas en un buen diseño de iluminación, fue la metáfora visual perfecta para describir el sonido en vivo de Garbage: sobrio, punk, elegante y sorprendentemente pesado. Canciones como “Push It” y temas recientes como “Godhead” , «Stupid Girl» y“No Gods No Masters” evocaron la potencia del sonido industrial de Nine Inch Nails, gracias en parte a la mezcla de bases electrónicas y la fuerza de la batería en vivo de Butch Vig. Incluso su momento más pop, el clásico de culto “Cherry Lips (Go Baby Go!)”, adquirió una nueva dimensión, más contundente y enérgica. En Guadalajara fue todo un honor tener a la mente maestra, detrás de Garbage, el baterista Butch Vig, que no se presentaba en la ciudad desde hace 20 años, por cuestiones de salud que le impedían hacer largas giras. Garbage, llegó a Guadalajara luego de una gran gira por Sudamérica, ahora le toca el turno de estar en el escenario de Pa´l Norte en Monterrey y posterior iniciar su tour por Estados Unidos en el Cruel World Festival en Pasadena, California, donde Revista101.com, estará presente.