Marco Galván | Bélgica es un país pequeño, colindante al este con Francia, al sur con Luxemburgo, y al oeste con Alemania y los Países Bajos. Un dato interesante es que México es 64 veces más grande que Bélgica. Aun así, en los años ochenta surgieron bandas de culto de metal muy interesantes, especialmente enfocadas en el speed metal o thrash metal; ejemplo de ellas son Killer, Ostrogoth, Acid, Warhead o, en su caso, Crossfire.

Parte de este boom se debió al impulso de la disquera belga Mausoleum Records, que fue una de las primeras empresas en especializarse en el heavy metal y sus diferentes subgéneros, al fundarse en 1982. Y claro, no solo firmó a bandas oriundas del lugar, sino que también a agrupaciones como Voivod y Anvil de Canadá, los británicos Angel Witch, y hasta Barón Rojo de España, entre otros. De hecho, estos álbumes son de culto y muy codiciados por coleccionistas de todo el mundo, ya que la empresa desapareció y su catálogo, con bandas de todo el mundo, siempre fue de calidad.
Pero hablemos de la historia de Crossfire. La banda comenzó como un grupo de punk llamado “The Onion Dolls” y prácticamente solo editaron un sencillo con un par de canciones en 1980. La banda se disolvió debido a que su vocalista, Peter De Wint, con influencias más enfocadas al metal, abandonó la agrupación para unirse a Ostrogoth. Lo curioso es que su partida no duró mucho, ya que regresó un par de años después con sus antiguos compañeros con una visión diferente de hacer metal en vez de punk.
Al retornar, De Wint los hizo cambiar de parecer y no seguir en la dirección anterior. Para nuestra buena fortuna, la banda se inclinó al speed metal, similar a bandas como Accept o Krokus. De hecho, el quinteto está muy apegado al sonido del NWOBHM que tuvo su auge en ese año. Tras su éxito local, la disquera independiente Rave On Records decidió incluir cuatro de sus temas en un compilado llamado “Metal Clogs”. Esto llamó la atención de Mausoleum, quien decidió firmarlos. Para ese entonces, el metal tenía una expansión masiva en Europa, junto con el boom del speed metal en Alemania y la invasión británica con bandas como Motörhead.
Qué mejor comienzo para hablar de su primer álbum de 1983 titulado “See You in Hell”, que es un buen debut para su época, con algunos detalles en cuanto a la calidad de sonido en la grabación, pero con crudeza musical, agresión pura y velocidad. Un dato curioso es que, al mismo tiempo en Inglaterra, la banda Grim Reaper, quien también debutaba ese año, estaba sacando un álbum con el mismo nombre con la disquera Ebony Records.
De primera instancia, el arte de su portada está genial: una selva nocturna y, entre la maleza, una pirámide azteca con una calavera de cantera en su cúpula que emana luz de sus ojos y boca. Al igual que su logo, que es genial, con dos guitarras eléctricas cruzadas y sus clavijas en llamas. Para la época en que no existía internet y se compraban los álbumes por sus portadas, el disco sería bastante llamativo para el comprador. El disco abre con “Demon Evol”, una canción de speed metal con excelentes requintos, una batería imparable, vocales rasposas y una letra sobre estar en un fuego cruzado.
La siguiente es “Kill a Cop”, una canción similar a “You Don’t Have to Be Old to Be Wise” de Judas Priest. Hasta parece que se fusilaron la vibra del British Steel de Judas Priest, pero con una voz muy parecida a la de Marc Storace de Krokus, con una letra sobre alguien que es perseguido en la noche y está decidido a matar a un policía esta noche, algo cliché.
El tercer título es otra canción de speed metal: “Magnificent Night”, con una oleada de guitarras potentes directas a mover tu cabeza. Es una canción con una fórmula fenomenal y, a la mitad, un intermedio con un requinto más lento y una excelente tesitura vocal para luego regresar a la velocidad con unos buenos gritos. La siguiente canción, “Danger on Earth”, es un tema tradicional de heavy metal con muy buenos solos de guitarra alternados entre ambos guitarristas y una batería buena, pero con detalles por mejorar. El quinto tema, “Flight High”, inicia con una batería lenta para dar paso a los riffs de guitarra y vocales, con coros regulares, para luego acelerar a algo más veloz. La siguiente es “Lover’s Game”, con una guitarra similar a AC/DC y riffs simples; es una canción algo lineal en cierta forma.
El siguiente tema es la cereza del álbum con ese sentimiento ochentero que emociona al escuchar “Star Child”. Es una canción con mucha mística, que se puede dividir en tres partes: inicia con heavy metal tradicional, luego va pausada y, en su tercera parte, sigue un speed metal genial mezclado con muchos solos de guitarra. Las vocales de Peter De Wint son excelentes aquí y es un tema brillante. Para cerrar el álbum, lo hacen con el tema que da título al disco: “See You in Hell”, más speed metal con vocales y gritos al máximo, y una batería rápida.Si eres alguien clavado en el heavy tradicional, es seguro que este álbum de 37 minutos te va a atrapar, ya que tienen esa vibra ochentera que te transporta a otra época.