Revista101

Bible Black, no el libro, el sofisticado súper grupo

Marco Galván | Existen super grupos que no logran alcanzar la cúspide del estrellato, pero que funcionan como excelentes escuelas y catapulta para futuras estrellas del rock. El caso más notable de todos los tiempos fue la banda angelina llamada London, que nunca tuvo una fama desbordada, pero por cuyas filas pasaron músicos como Slash, Steven Adler e Izzy Stradlin (de Guns N’ Roses), Nikki Sixx (de Mötley Crüe), Blackie Lawless (de W.A.S.P.), Fred Coury (baterista de Chastain y luego de Cinderella), Tony Cavazo (de Hurricane), Allan Krigger (de Giuffria y luego baterista de Tina Turner), entre otros. Pero existe una banda aún más oscura, donde prácticamente todos sus integrantes ya eran superestrellas en su momento, y que terminó por catapultar a tres de sus jóvenes vocalistas hacia actos internacionales.

Formados en 1981 en Nueva York, sus músicos contaban con currículums impresionantes. Craig Gruber, quien fue parte de The Rods, Elf y Rainbow, había estado tocando con Black Sabbath alrededor de un año. Decide regresar a América y contacta a su amigo, el baterista Gary Driscoll (Elf y Rainbow), para convencerlo de hacer algo juntos. Luego suman al guitarrista Andy Macdonald, alias Duck, quien había tocado con Blue Cheer y acababa de romper con su banda Shakin’ Street. De inmediato comienzan a componer canciones. Prácticamente todo se trataba de conexiones: Ronnie James Dio fue vocalista de Elf, Rainbow y Black Sabbath, y el dueño de The Rods era su primo. Era un círculo musical interesante.

Solo faltaba un vocalista. Duck conocía a un tipo llamado Lou Marullo, quien después se cambiaría el nombre a Eric Adams, el mítico frontman de Manowar. Un dato curioso es que su nombre artístico surgió de combinar los nombres de sus dos hijos: Eric y Adam. Eric aceptó apoyarlos con algunas vocales, sin comprometerse, ya que estaba comenzando su colaboración con la banda de guerreros He-Man,prefiriendo los taparrabos y espadas. El fruto de esta colaboración fueron tres canciones que forman parte del álbum compilatorio de Bible Black, titulado The Complete Recordings 1981–1983.

La primera canción, “Gone”, inicia con un ritmo hard rockero en la batería, riffs pegadizos y una segunda guitarra abrasiva que ejecuta múltiples requintos. Es una canción que Eric Adams no habría hecho con Manowar, pero resulta interesante escucharlo en esta faceta (similar a lo que fue Bruce Dickinson con Samson). La segunda canción, “Metal Man”, mantiene la vibra de la anterior. El tercer y último tema con Adams es “Back to Back”, otra pieza con esencia hard rock acompañada de un piano pegadizo.

Aún sin vocalista fijo, Craig conocía a un joven cantante llamado Jeff Fenholt, quien tenía dos créditos importantes en su carrera: Primero, grabó las voces para el álbum Seventh Star de Black Sabbath, el cual en realidad era un disco solista de Tony Iommi, pero la disquera se negó a sacarlo bajo su nombre. Por presiones del mánager, Jeff terminó saliendo del proyecto y sus voces fueron desechadas. Quien terminó grabando las voces fue Glenn Hughes (ex Deep Purple, Trapeze). Segundo: Jeff era conocido por interpretar a Jesucristo en el musical de Broadway Jesus Christ Superstar, obra basada en el álbum que originalmente grabó Ian Gillan (también de Deep Purple), aunque este no pudo actuar en escena por otros compromisos.

Craig Gruber, además de ser el bajista, asumió el rol de productor musical, buscando un sonido más orientado al heavy metal, en contraste con el rock clásico de sus proyectos anteriores. Grabó las voces de Jeff e hizo los remixes. En ese momento, aún no tenían un nombre formal. De hecho, Gary y Duck estaban trabajando simultáneamente con Terry Lutrell (de REO Speedwagon) como músicos de sesión en Illinois. Fue hasta que regresaron que quedaron impresionados con la voz de Jeff. La banda se enfocó en crear nueva música y ensayar intensamente, acordando compartir los créditos de las canciones de manera equitativa para evitar futuros conflictos. Eso generó una química explosiva entre ellos.

Con diez nuevas canciones, viajaron a Atlanta y contrataron a Geoff Glixman, reconocido por su trabajo con Kansas, Gary Moore, Malmsteen y Georgia Satellites. Él les recomendó a Larry Mazer como mánager (famoso por revitalizar la carrera de KISS a finales de los 80 y principios de los 90), y así comenzaron sus primeras presentaciones en vivo (alrededor de 15 shows con algunas canciones grabadas). La cuarta canción del álbum es “Down on the World”, seguida por “Ain’t No Crime”, clásico heavy metal melódico estadounidense, con una base sólida de batería y bajo, donde la voz es el complemento perfecto.

Después viene “Fighting the Wind”, más lenta y pesada, del gusto de los fans de Manowar. Luego suenan “Back Door”, y un sorpresivo cover de The Rolling Stones, “Paint It Black”, con un beat más rápido, vocales agudas y un solo de guitarra más heavy. La raíz del heavy melódico americano sigue con “Fire Comes Old” y “You Got Me Where You Want Me”. Con la esperanza de conseguir un contrato discográfico, el mánager organizó una presentación en el Ritz de Manhattan, invitando a ejecutivos de disqueras prestigiosas. Pero tras la presentación, pasaron los días… y no hubo respuesta.

Por desesperación económica y frustración, Jeff y Craig abandonan la banda. Esto no desanimó a Gary y Duck, quienes decidieron hacer un último intento. Invitaron a un joven vocalista llamado Joey Bellardini, quien más tarde adoptaría el nombre de Joey Belladonna y se uniría a Anthrax. Con un bajista de sesión grabaron dos canciones más. “Deceiver” y “Midnight Dancer” siguen la misma línea melódica, aunque con un Joey aún sin consolidar su registro vocal alto. Su falsete se nota inseguro y no tan afinado como lo sería después en Anthrax. Este fue el último epitafio de Bible Black. Sin la magia de la química original, decidieron abandonar el proyecto. Finalmente, se regrabaron las dos primeras canciones, “Gone” y “Metal Man”, con la voz de Jeff Fenholt.

Bible Black es, sin duda, una de las bandas sin sello discográfico más interesantes de la historia del metal. Una joya oculta restaurada y remasterizada por el ingeniero alemán Patrick Engel, también músico en bandas como Macbeth y Cenotaph, y director de la compañía Temple of Disharmony. Vale la pena buscar este material en tiendas especializadas, en línea o incluso en tianguis de vinilos. El álbum fue editado por una pequeña disquera llamada Pride and Joy, lo que lo hace difícil de conseguir y con un precio elevado.

Salir de la versión móvil