2025 no ha sido precisamente un gran año para el cine de superhéroes. Aunque la nueva versión de Superman dirigida por James Gunn ha acaparado aplausos desmedidos y ha arrasado en taquilla, lo cierto es que tanto ese filme como las dos propuestas de Marvel a principios del año, Captain America: Brave New World y Thunderbolts, no han logrado recuperar la chispa de los años dorados del género.
Y en ese contexto llega The Fantastic Four: First Steps, una nueva apuesta por traer a la pantalla grande a la Primera Familia de Marvel. Muchos recuerdan el fallido intento de Roger Corman en 1994, o las películas dirigidas por Tim Story en 2005 y 2007, que si bien tenían elementos rescatables, nunca lograron dejar una huella real. Y ni hablar del desastre que fue la versión de 2015. Con ese historial y el tambaleante presente del MCU, era fácil abordar esta nueva entrega con escepticismo. Pero, para sorpresa de muchos, First Steps no solo es la mejor adaptación de los Cuatro Fantásticos hasta la fecha, sino también una de las mejores películas de Marvel en años. Aunque no está exenta de problemas, es un paso firme hacia la recuperación de lo que alguna vez hizo especial a este universo cinematográfico.

Una de las decisiones más acertadas de First Steps es alejarse del caos multiversal que ha saturado al MCU recientemente. La historia se desarrolla en la Tierra-828, en una realidad alternativa donde Reed Richards Pedro Pascal, su esposa Sue Storm,Vanessa Kirby, Ben Grimm, Ebon Moss-Bachrach y Johnny Storm Joseph Quinn, llevan ya cuatro años actuando como superhéroes tras obtener sus poderes en una misión espacial. Son queridos por el público, celebrados por la ciudad de Nueva York, y funcionan como un equipo bien aceitado. La película evita el trillado relato de origen y prefiere centrarse en el desarrollo emocional y dinámico del grupo. Todo comienza cuando Sue recibe una noticia trascendental: está embarazada, tras dos años de intentarlo. Mientras la familia y la ciudad celebran, aparece el heraldo cósmico Silver Surfer Julia Garner, quien anuncia la llegada de Galactus, Ralph Ineson, un devorador de mundos que ha puesto la mira en la Tierra.
Reed y su equipo emprenden un viaje interestelar para encontrar respuestas y, con suerte, salvar a su planeta. Pero Galactus les ofrece un trato escalofriante: perdonará a la Tierra solo si Reed y Sue le entregan a su hijo aún no nacido. La pareja se niega y apenas logran escapar. En el viaje de regreso, Sue entra en labor de parto y da a luz al pequeño Franklin. Pero al regresar, los héroes se encuentran con una sociedad que ha perdido la fe en ellos, justo cuando el peligro cósmico se aproxima sin tregua. El director Matt Shakman se aleja de los excesos habituales del género y entrega una película más contenida, enfocada y emocional. El guion, escrito por Josh Friedman, Eric Pearson, Jeff Kaplan e Ian Springer, prioriza los lazos familiares y los conflictos humanos por encima del espectáculo vacío. Sí, hay escenas de acción imponentes y efectos visuales deslumbrantes, pero todo está al servicio de los personajes y la historia.
El diseño visual merece una mención especial: una atmósfera retrofuturista con sabores de los años 60 que aporta identidad y encanto. A diferencia de las producciones genéricas de Marvel de los últimos años, esta película tiene estilo, color y textura. Galactus, por su parte, impone por pura presencia. No tiene un desarrollo profundo ni motivaciones detalladas, pero su escala y amenaza son suficientes para dejar huella. Su tamaño y poder están bien manejados visualmente, aunque hay algunas inconsistencias en ciertas escenas. Aun así, funciona como antagonista de peso.
La química entre los protagonistas es otro de los puntos fuertes. Pedro Pascal brilla como Reed Richards, ofreciendo una mezcla de inteligencia, vulnerabilidad y determinación. Vanessa Kirby aporta fuerza y emoción como Sue, mientras que Moss-Bachrach y Quinn ofrecen carisma y humor como Ben y Johnny. El tema central de la cinta, la familia, el sacrificio y la esperanza, se siente genuino gracias al trabajo del elenco. No todo es perfecto. Hay pequeños agujeros argumentales, una representación un tanto desigual de Silver Surfer y algunos momentos de CGI cuestionable. Pero son detalles menores frente a un producto que, en general, revitaliza a Marvel y deja con ganas de más. The Fantastic Four: First Steps es, en esencia, lo que muchos fans del MCU estaban esperando: una historia emocionante, íntima y visualmente fresca que recupera el espíritu de antaño. Se siente como una película hecha con amor por los personajes, por el cine y por la audiencia. Shakman y su equipo logran algo que parecía imposible: hacer que los Cuatro Fantásticos finalmente funcionen en la gran pantalla. Y por primera vez en mucho tiempo, el futuro del MCU parece interesante otra vez.