
Héctor Castro Aranda | El reguetón tuvo una de sus noches más memorables en Guadalajara en lo que va del 2025 y el protagonista fue Mora. El artista puertorriqueño, considerado uno de los nombres más poderosos de la nueva generación urbana, desató un concierto arrollador en la Arena VFG el 22 de agosto, donde 12 mil personas fueron a verle, pese a las duras complicaciones que hay actualmente en la carretera a Chapala, un verdadero campo minado. El recital se retraso poco más de una hora y media por cuestiones de logística, pero una ver comenzado el recital, se dió paso a un espectáculo de nivel internacional y un repertorio cargado de himnos, Mora demostró por qué su tour Lo Mismo de la Otra Vez se ha convertido en un fenómeno en toda Latinoamérica.

Desde horas antes del show, los alrededores del recinto ya daban señales de lo que se avecinaba. Filas interminables, jóvenes luciendo camisetas con frases de sus canciones y carteles improvisados que pedían “una foto con Mora” convertían en rancho de Los Fernández en un preludio de fiesta. El ambiente era eléctrico y se sentía que algo grande estaba a punto de suceder.

La VFG quedó en penumbras y las pantallas gigantes proyectaron la imagen de un cubo luminoso, el mismo que aparece en la portada de su más reciente álbum. La escenografía se abrió y de su interior emergió Mora para desatar la locura con «Lo Mismo de la Otra Vez». Durante casi dos horas, el puertorriqueño mantuvo la energía en su punto más alto con un setlist que mezcló sus grandes hits con canciones nuevas. “Bandida” y “Aurora” fueron de las primeras en encender al público, mientras que “Droga”, “Modelito” y “Domingo de bote” provocaron un coro masivo que retumbó en cada rincón de la Arena.



Uno de los momentos más épicos llegó con «512» tema que ya es considerado un clásico moderno del reguetón. El artista dejó que fuera el público quien cantara gran parte de la canción, logrando un instante de conexión colectiva que hizo vibrar a todos. Mora, agradeció a la asistencia de Guadalajara y también se quejó de la cantidad de mosquitos que llegaron a picarlo durante el show así como una gran disculpa por llegar tarde, ya que tuvo un problema con su vuelo por problemas del clima.
El despliegue escénico estuvo a la altura de los grandes espectáculos internacionales. Pantallas LED de alta definición, proyecciones urbanas mezcladas con imágenes oníricas, llamaradas en los laterales del escenario y un juego de luces perfectamente sincronizado hicieron que cada canción tuviera su propio universo visual. Un cuerpo de bailarines reforzó la energía en los momentos más intensos, dándole al concierto un ritmo imparable. Si bien La Arena VFG, tiene una capacidad para más de 18 mil personas, el aforo fue acondicionado para esa capacidad, el boletaje fue agotado.

El éxito actual de Mora no es casualidad. Aunque su nombre comenzó a sonar en la industria como productor detrás de varios de los éxitos más grandes de Bad Bunny, pronto encontró su voz propia con discos como Primer Día de Clases, Microdosis y Paraíso. Su propuesta ha logrado algo que pocos artistas urbanos alcanzan: fusionar el reguetón clásico con letras cargadas de introspección y sensibilidad, conectando con una generación que busca tanto fiesta como emociones profundas.

El final de la noche llegó con «Detrás de tu alma», una de esas canciones que sintetizan a la perfección el presente artístico de Mora. La VFG, se iluminó con celulares encendidos mientras los fans coreaban hasta el último verso. Fue un cierre catártico, de esos que marcan a fuego la memoria colectiva de quienes estuvieron allí. Mora continuara con su gira por México, llegando el 29 y 30 de agosto a Ciudad de México al Palacio de Los Deportes y terminar en Monterrey el Auditorio CitiBanamex el 3 de septiembre.

