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Rick Davies, cofundador, pianista, vocalista y compositor de la legendaria banda británica Supertramp, falleció a los 81 años en su casa en Long Island tras una larga enfermedad. La noticia fue confirmada por el grupo en un comunicado publicado el domingo, donde se recordó su calidez, talento y compromiso con la música que marcó a generaciones enteras.

Nacido en Swindon en 1944, Davies descubrió su pasión por la música a una edad temprana gracias a la influencia del tema Drummin’ Man de Gene Krupa. Inició su camino como baterista, pero pronto encontró en los teclados y en la voz el vehículo perfecto para expresar su creatividad. En 1969 publicó un anuncio buscando músicos para un nuevo proyecto; la respuesta de Roger Hodgson marcaría el inicio de lo que más tarde se conocería como Supertramp. El grupo, que en un inicio se llamó Daddy, encontró rápidamente una identidad propia bajo el nombre definitivo de Supertramp. Fue Davies quien dio forma al sonido característico de la banda con su inconfundible toque en el piano eléctrico Wurlitzer y su estilo vocal, mezcla de crudeza y emoción contenida.


El gran salto llegó con Bloody Well Right, una de las primeras composiciones de Davies que se convirtió en un himno del rock progresivo de los setenta. A lo largo de la década, el grupo consolidó su popularidad con álbumes que mezclaban sofisticación musical y accesibilidad melódica, alternando composiciones de Davies y Hodgson en un equilibrio creativo que definió su legado. En 1979 llegó el álbum más importante de su carrera: Breakfast in America. Con más de 30 millones de copias vendidas en todo el mundo y dos premios Grammy, el disco se convirtió en un referente cultural gracias a canciones como The Logical Song, Goodbye Stranger, Take the Long Way Home y la pista que da nombre al álbum. En muchas de ellas, la voz y el piano de Davies imprimieron el sello inconfundible que convirtió a Supertramp en una de las bandas más queridas del rock clásico.

A pesar del éxito, las tensiones internas no tardaron en aparecer. En 1983, Roger Hodgson dejó la banda para iniciar una carrera en solitario, mientras que Davies continuó al frente de Supertramp como el único miembro original. Bajo su liderazgo, la agrupación siguió girando y grabando, manteniendo viva la esencia del grupo a pesar de los cambios en la industria musical. Las disputas legales también marcaron parte de su trayectoria posterior. Durante años, Davies y Hodgson compartieron los derechos de edición a través de Delicate Music, hasta que en 2018 ese vínculo terminó. En 2021, otros integrantes de Supertramp demandaron a ambos fundadores por regalías, conflicto que se resolvió parcialmente en 2023. Apenas el mes pasado, un juez estadounidense ordenó a Hodgson compartir regalías de autoría con tres exmiembros de la banda, muestra de cómo la influencia de Supertramp aún resuena en lo legal y lo cultural.

En 2015, Davies fue diagnosticado con mieloma múltiple, un tipo de cáncer que afecta a la médula ósea y las células sanguíneas. El tratamiento agresivo al que debía someterse obligó a Supertramp a cancelar una esperada gira de reunión por Europa. Aun así, el músico nunca dejó de tocar y en los últimos años se presentó bajo el nombre de Ricky and the Rockets, mostrando su incansable pasión por el escenario. El comunicado oficial del grupo destacó no solo su talento musical, sino también su carácter: “Recordamos su calidez, resiliencia y la devoción hacia su esposa Sue. Su voz y su piano fueron el corazón de Supertramp, dejando una huella imborrable en la historia del rock”.
Rick Davies fue mucho más que un músico. Fue un artesano de canciones atemporales, un intérprete que supo conectar con millones de oyentes en todo el mundo y un líder silencioso que mantuvo viva la esencia de Supertramp durante más de cinco décadas. Con su muerte, el rock pierde a una de sus figuras esenciales, pero su legado perdura en cada acorde de Goodbye Stranger, en cada línea melódica de Bloody Well Right y en la energía de Breakfast in America. Como la propia banda expresó, “las grandes canciones nunca mueren, viven para siempre”. Rick Davies deja atrás a su esposa Sue, quien fue también la manager de Supertramp desde 1984, y a una comunidad global de fans que hoy celebran su vida a través de la música.

