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Ace Frehley: el viaje estelar del guitarrista que llevó a Kiss más allá del rock

El universo del rock perdió una de sus estrellas más brillantes. Ace Frehley, el legendario guitarrista y miembro fundador de Kiss, falleció a los 74 años en Morristown, Nueva Jersey, dejando tras de sí una herencia que cambió la manera de entender el espectáculo y la identidad dentro de la música. Conocido por su personaje del Spaceman, Frehley no solo aportó los riffs que definieron a la banda, sino también la estética galáctica que convirtió a Kiss en un fenómeno cultural mundial.

Nacido en el Bronx en 1951 bajo el nombre de Paul Daniel Frehley, creció entre el bullicio de Nueva York y los sonidos eléctricos que marcaron su generación. A principios de los años setenta respondió a un anuncio en el Village Voice que buscaba guitarristas para una nueva banda de rock. Aquella decisión lo uniría a Paul Stanley, Gene Simmons y Peter Criss, formando una agrupación destinada a cambiarlo todo.

Inspirados por el poder escénico de Led Zeppelin, Alice Cooper y New York Dolls, los cuatro músicos diseñaron un concepto en el que cada integrante representaba un alter ego. Frehley fue el Spaceman, un ser de otro mundo con maquillaje plateado y mirada cósmica. Además de ser pieza clave en la composición de temas emblemáticos, también diseñó el logo de la banda, con las inconfundibles “S” en forma de rayos.

Con su debut en 1974 bajo el sello Casablanca Records, Kiss irrumpió con una mezcla de teatralidad, rock pesado y pirotecnia, conquistando escenarios y mentes jóvenes. Frehley aportó el tema Cold Gin, un himno sobre la vida en la carretera y la dureza del día a día, mientras que su guitarra ayudó a dar forma a himnos como Detroit Rock City, Rock and Roll All Nite y Strutter.

El gran salto llegó con Kiss Alive! en 1975, un álbum en vivo que transformó a la banda en una fuerza imparable. Para finales de la década, Kiss ya era un imperio cultural: aparecía en historietas, loncheras, juguetes y hasta tuvo su propia película para televisión, Kiss Meets the Phantom of the Park, rodada en el parque Magic Mountain de California. El guitarrista alcanzó el reconocimiento individual en 1978, cuando cada miembro lanzó un disco solista. El suyo, Ace Frehley, fue el más exitoso, impulsado por la versión de New York Groove, tema que lo llevó a los primeros lugares de popularidad.

A pesar de la fama, las tensiones internas y los excesos empezaron a desgastar a la banda. Frehley abandonó Kiss en 1982 tras la tibia recepción del álbum Music from «The Elder», y más tarde reconocería que el maquillaje y las giras se habían convertido en una carga. “Kiss empezó como un sueño, pero con el tiempo fue una cadena”, dijo años después en entrevista. Durante los ochenta, se enfocó en su proyecto Frehley’s Comet, con el que continuó explorando su estilo característico de guitarras afiladas y solos espaciales. Aunque los tiempos cambiaron, su influencia seguía intacta en el hard rock y el metal estadounidense.

En 1996, Frehley volvió a Kiss para la gira de reunión con la formación original, que incluyó el exitoso álbum Psycho Circus. Aquella etapa fue un renacer artístico, con giras mundiales y el regreso de las caras pintadas a los grandes estadios. Pero una vez más, las diferencias internas lo llevaron a separarse definitivamente en 2002. Durante las décadas siguientes, Ace mantuvo una carrera solista constante, colaborando con músicos como Slash, Lita Ford y Mike McCready de Pearl Jam. En 2014 fue inducido al Salón de la Fama del Rock and Roll, reconocimiento que consolidó su lugar en la historia.

Ese día, Frehley sorprendió con un mensaje esperanzador: reveló que llevaba más de siete años sobrio y usó su discurso para hablar abiertamente sobre la recuperación y los desafíos de la adicción. “Algunos creen que es cuestión de fuerza de voluntad, pero muchos nacemos con esa condición. Solo por la gracia de Dios sigo aquí”, expresó.

En 2023, Kiss cerró oficialmente su carrera con un concierto en el Madison Square Garden, su punto de origen. Aunque Ace no formó parte de esa última alineación, el eco de su guitarra seguía presente en cada canción. Frehley era, en muchos sentidos, la chispa creativa que dio origen al mito. Su muerte, ocurrida tras una caída doméstica, fue confirmada por su familia, quienes destacaron que partió en paz y rodeado de amor.

Ace Frehley fue mucho más que un guitarrista disfrazado. Fue el arquitecto de un sonido que mezcló distorsión, glamour y una sensibilidad melódica inconfundible. Representó el espíritu del rock como espectáculo y como escape, el sueño adolescente de ser una estrella en un mundo que necesitaba héroes eléctricos. A medio siglo de distancia, su figura sigue siendo esencial para entender la evolución del rock estadounidense. Su estilo, su imagen y su legado siguen orbitando el firmamento de la cultura popular, recordándonos que algunas estrellas no se apagan: simplemente viajan más allá.

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