En el corazón de la capital española, el arte y la alta cocina se dan la mano en una propuesta sin precedentes. El Four Seasons Hotel Madrid y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza han unido su talento y sensibilidad para crear una experiencia gastronómica y cultural que trasciende los sentidos: un recorrido por la historia del arte a través del sabor, la textura y el aroma. Por primera vez, dos de las instituciones más emblemáticas de la ciudad combinan su esencia para invitar al público a “saborear el arte”. La jornada, que inicia en el museo y culmina en el restaurante El Patio del Four Seasons, propone un diálogo entre pintura y gastronomía, entre el lienzo y el plato, entre el pasado y el presente.

La experiencia comienza a las nueve de la mañana en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, donde un guía especializado conduce a los visitantes por un recorrido privado a puerta cerrada. La exposición temática, titulada “Gastronomía”, presenta una visión única de la comida en la historia del arte: desde banquetes aristocráticos hasta mercados populares, pasando por naturalezas muertas que celebran la abundancia o reflexionan sobre la fugacidad de la vida. Este recorrido no solo muestra cómo los artistas han representado la mesa a lo largo de los siglos, sino que revela cómo la comida ha sido símbolo de estatus, rito cultural y fuente de inspiración estética. La visita invita a reflexionar sobre la relación del ser humano con los alimentos, el deseo y el placer, tanto visual como sensorial.
Tras el recorrido museístico, la experiencia se traslada al lobby bar El Patio del Four Seasons Hotel Madrid, donde el chef anfitrión transforma la inspiración artística en una degustación de cuatro tiempos. Cada platillo está concebido a partir de una obra maestra expuesta en el museo, reinterpretando su estética y su espíritu en sabores contemporáneos. El primer paso del menú, “Pasión de Ostras”, evoca la obra Comiendo ostras (1665–1669) del pintor neerlandés Jacob Lucasz Ochtervelt. La propuesta, una ostra fresca con melocotón encurtido y cilantro, acompañada de un refinado Bellini, celebra la sensualidad y el placer visual que caracterizan al barroco.
El segundo tiempo, “El Carpaccio de la Condesa”, toma inspiración de Joven caballero en un paisaje (1505), de Vittore Carpaccio. En este plato, un carpaccio de res con vinagreta de palo cortado, mostaza Dijon y focaccia se marida con un cóctel sin alcohol llamado Embargo. La propuesta rinde homenaje al arte veneciano y a la elegancia renacentista. El tercer tiempo, “El Especial de Nedick’s”, dialoga con la pintura Nedick’s (1970) del fotorrealista Richard Estes. Una hamburguesa tipo hot dog con relish y papas fritas, acompañada de una bebida a base de jugo de naranja reinterpretada por el equipo del hotel, reimagina la estética del fast food estadounidense con un toque de sofisticación europea.
La experiencia culmina con “La Tentación de la Manzana”, inspirada en Adán y Eva (1507–1508) de Jan Gossaert. Una manzana dorada con interior de manzana verde y albahaca fresca, creada por la pastelera María José Parra, se acompaña de un café al gusto del comensal. Una despedida dulce que evoca el deseo, el pecado y la belleza en su forma más simbólica.
Esta colaboración entre el Four Seasons Hotel Madrid y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza redefine la manera de vivir el arte: no solo como algo que se observa, sino también como algo que se saborea. Se trata de una experiencia destinada a viajeros, coleccionistas, amantes del arte y de la buena mesa, diseñada para disfrutar de Madrid con todos los sentidos. Desde su inauguración, el Four Seasons Hotel Madrid ha convertido su elegante edificio en un espacio donde la historia y la creatividad dialogan. Su colección privada de arte, compuesta por más de mil quinientas piezas, entre pinturas, esculturas y fotografías curada por Paloma Fernández-Iriondo, refuerza su compromiso con la cultura y la belleza.
Por su parte, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza continúa innovando en su relación con el público, desarrollando propuestas que fusionan disciplinas y abren nuevas vías de interpretación artística. Con esta alianza, el museo reafirma su papel como referente de vanguardia cultural y experiencia sensorial en Europa. “Saborear el arte” no es una metáfora en esta experiencia, sino una invitación tangible a descubrir cómo los mundos de la pintura y la gastronomía pueden encontrarse en un mismo acto creativo. Cada plato, cada textura y cada aroma se convierten en un homenaje a siglos de historia y en una celebración de la contemporaneidad. En el Four Seasons Hotel Madrid y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el arte no solo se contempla: también se vive, se siente y, por supuesto, se degusta.