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Portola, el festival que reúne las variantes de la electrónica en un mismo lugar en San Francisco

Héctor Castro Aranda | Visualice por un momento el área circundante del Parque Agua Azul: las enormes y anchas calles, así como las inmensas bodegas que vigilan esa zona y que, de noche, vuelven un misterio saber qué pasará por ahí. Ahora imagine que toda esa zona es derrumbada en su totalidad y se crea un proyecto urbano de primer nivel: universidades, oficinas, centros comerciales, parques y viviendas. Esto es exactamente lo que hizo la ciudad de San Francisco en la zona de Mission Bay, un antiguo barrio industrial que ahora goza de una segunda oportunidad. Hoy está repleto de lugares atractivos, tales como el Chase Center, la nueva arena de los Golden State Warriors, la Universidad de San Francisco, modernos departamentos, oficinas y la reciente integración de una nueva línea de metro que conecta con todo el sistema de transporte del Área de la Bahía. Al final de este complejo llegamos al Puerto 80, un punto de carga para grandes barcos que, con el tiempo, dejó de utilizarse de manera regular y que ahora es la casa de Portola Fest, parte de la familia de Goldenvoice, los propietarios de Coachella y Cruel World.

San Francisco, una ciudad enteramente enamorada de la música y sobre todo del género electrónico, volvió a latir el 20 y 21 de septiembre al ritmo de sintetizadores, bajos profundos y luces estroboscópicas, con una alineación que combinó pasado, presente y futuro de la música electrónica, bajo la mente meticulosa y un tanto obsesiva, de su fundador y curador, Danny Bell, el llamado “científico loco” de los festivales contemporáneos. Desde su debut en 2022, Portola se ha convertido en uno de los festivales más respetados del circuito internacional. Su propuesta no se basa solo en traer nombres grandes, sino en diseñar experiencias sonoras que rinden homenaje a la evolución del género electrónico. Portola es un festival de música seria, presentado de forma divertida y caótica, con un espíritu casi de collage. Su cuenta de Instagram es prueba de ello: memes delirantes, humor de nicho y referencias que solo los verdaderos ravers entienden.

 

Estados Unidos cuenta con una historia en la música electrónica en Chicago y Detroit, fuertes pioneros para que este género fuera impulsado en todo el continente, pero la brutalidad y lo crudo de lo electrónico, esa fuerza azfaltica, proviene de Alemania, con esas insólitas fiestas como las ofrecidas en el mítico Berghain de Berlin y Portola desea ofrecer ese sentimiento y aspiración de mostrar un paisaje duro, industrial, con enormes buques estacionados frente los escenarios y las viejas grúas de carga de contenedores observando y resguardando el lugar. Portola no es un EDC o un Tomorrowland, es distinto es una extensión por así decirlo del Movement Detroit, pero más abierto a géneros que presentan una dualidad entre historia y modernidad. Con cuatro escenarios el festival de dos días se repartió entre 50 mil asistentes por día en un sitio que no cuenta con estacionamiento y que en su mayoría llegaron en autobus, metro y bicicletas así como patines motorizados.

 

Desde el primer día, la atmósfera fue una explosión de energía y creatividad. Magdalena Bay inauguró la jornada con un set de synth-pop expandido a banda en vivo, donde los sintetizadores y efectos visuales llenaron el espacio del muelle industrial. La dualidad entre el entorno urbano y la fantasía sonora del duo Miami-LA creó un contraste fascinante, mientras la audiencia bailaba al compás de melodías etéreas y vestuarios que cambiaban en cuatro ocasiones durante la presentación. Ante un clima bastante acalorado, un tanto extraño para los climas frescos que maneja la ciudad y más estando a unos metros del océano.

El festival también ofreció un espacio para la nostalgia y la re interpretación de clásicos. Christina Aguilera encendió la noche con un show de pop icónico, combinando coreografías precisas, humo rojo y pirotecnia mientras interpretaba éxitos como “Fighter” y “Genie in a Bottle”. Esta presentación reforzó la apuesta del festival por una experiencia audiovisual completa que va más allá de la música en sí. ¿Pero realmente qué fue lo más llamativo musicalmente hablando?, las grandes leyendas que marcaron una diferencia en la década de los 1990, el movimiento electrónico británico que causo un furor global hacia este género que provocó la enaltacion de estos sonidos a un mercado masivo. Underworld, con su presentación en vivo, Prodigy y The Chemical Brothers que ahora no fue un acto en vivo, fue un dj set, dentro del escenario Warehouse, una enorme nave industrial, que fue operada por Oracle hace bastantes años y que queda aún el enrome logo. Si por fuera la puesta ya era de lo más industrial, dentro de la enorme bodega adornada con luces y efectos era el lugar ideal para celebrar la danza.

The Prodigy, consagrados pioneros del big beat y la electrónica punk inglesa. Más de treinta años después de su formación, Liam Howlett, Maxim y Rob Holliday demostraron por qué siguen siendo considerados los “padrinos del rave”. Bajo un resplandor apocalíptico de luces rojas en el Crane Stage, la banda desató un set de caos controlado con clásicos como “Voodoo People” y “Breathe”, combinando sintetizadores afilados, percusión precisa y guitarras serradas. Maxim, con su presencia escénica intacta, comandó a miles de asistentes en una comunión rítmica que reafirmó la vigencia de la banda más allá de su legado noventero.

En el terreno más hipnótico, Underworld transformó el Pier Stage en un viaje trance casi ritual, con Karl Hyde y Rick Smith manipulando loops, órganos pulsantes y estructuras que atrapaban al público en espirales hipnóticas. El contraste de luces rojas y amarillas acompañó un set que combinó melancolía y exaltación, generando uno de los momentos visuales y sonoros más memorables del festival.

Del lado estadounidense, LCD Soundsystem, Moby y The Rapture representarán la generación que fusionó la pista de baile con la sensibilidad indie, en una especie de puente sonoro entre Manchester y Brooklyn. La participación de Moby es especialmente simbólica: después de años sin girar ampliamente por Estados Unidos, presentará un set con banda en vivo repasando Play de 1999, el disco que llevó la electrónica a hogares fuera del club. Junto a las leyendas, Portola 2025 también celebra a los protagonistas de la nueva era. Nombres como Peggy Gou, Dom Dolla, Mau P, Chris Lake y Chris Lorenzo con su proyecto conjunto Anti Up,  encabezarón la vanguardia de los beats modernos, representando esa evolución del house, techno y bass que hoy domina los escenarios globales. Portola integra a distintas generaciones de fans, desde quienes vivieron la era rave original, hasta jóvenes que descubren la música electrónica a través de plataformas como Spotify Mint, hoy dominada por artistas que han pasado por Portola en años recientes.

 

 

 

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