Héctor Castro Aranda | Tepatitlán de Morelos vivió una de sus jornadas más destacados del año con la celebración de Bonomé, el festival de mixología que consolidó su presencia en la región al reunir a más de tres mil personas en la Terraza San Isidro, ubicada a cinco kilómetros del centro del municipio. Con boletos agotados desde días antes, la segunda edición confirmó que la coctelería contemporánea también tiene un hogar en Los Altos de Jalisco.

Desde las dos de la tarde, los asistentes comenzaron a ocupar el amplio espacio de pasto verde que caracteriza la terraza, un entorno que favoreció el ambiente relajado y festivo. El clima, un aliado inesperado, permitió que el público se desplazara cómodamente entre las barras instaladas por las más de 75 marcas participantes, cada una mostrando lo mejor de su portafolio y presentando a sus cocteleros más experimentados.
Las casas tequileras fueron protagonistas naturales de la jornada. Marcas como Centinela, Tequila Trujillo, Siete Leguas, Cascahuin, 30-30, Casa Loy, Casa San Matías, Tequila Ocho, Herradura, 1800, El Tequileño, Don Julio, Arette y Don Nacho, entre muchas otras, ofrecieron bebidas elaboradas especialmente para el festival. Los cocteles fueron concebidos no solo como tragos, sino como piezas sensoriales donde los perfiles de agave, las texturas y los aromas dialogaban con técnicas contemporáneas de mixología.
La oferta, sin embargo, no se limitó al tequila. El recorrido incluyó propuestas internacionales y espirituosas que ampliaron la experiencia del público. Firmas como Aperol Spritz, St-Germain, Bacardí, Absolut, Schweppes, Heineken, Smirnoff, Chandon y Nespresso se integraron a la dinámica del festival con creaciones pensadas para un público amplio, demostrando que la diversidad es una de las claves del crecimiento de Bonomé. La gastronomía también jugó un papel fundamental. Restaurantes como Donk Restaurant, La Puerta, Plural, Lola, So Snacks y Rox Kitchen ofrecieron menús equilibrados que complementaron la experiencia de las barras, permitiendo a los asistentes alternar entre propuestas dulces, saladas o especiadas, sin perder ritmo entre un coctel y otro.
A lo largo del día, el ambiente se enriqueció con música que logró mantener una energía constante. Distintos DJs aportaron sets enfocados en house y disco, creando una banda sonora envolvente para la degustación. El programa musical incluyó también presentaciones en vivo, entre ellas la del grupo Los Poker Jazz, que añadió un toque de sofisticación al atardecer.
Para quienes buscaban profundizar en la cultura del destilado y el vino espumoso, marcas como Chandon, 1800, Tequila Ocho, Casa San Matías y Tradición Azul organizaron catas especializadas. Estas sesiones ofrecieron un acercamiento más técnico a los perfiles sensoriales, procesos de producción y particularidades de cada etiqueta, lo que añadió un componente educativo a la experiencia general. Bonomé 2.0 cerró su segunda edición con una respuesta contundente del público. El festival no solo confirmó su capacidad de convocatoria, sino que dejó claro que Tepatitlán se posiciona como un destino para la mixología contemporánea y las experiencias gastronómicas de alto nivel. Con un formato que combina música, coctelería, gastronomía y aprendizaje, el evento apunta a seguir creciendo en futuras ediciones y a convertirse en una referencia obligada en Jalisco.