Durante décadas, Jalisco ha sido identificado a nivel nacional e internacional por la producción de tequila y raicilla, ambas con Denominación de Origen. Sin embargo, en años recientes, el estado ha ampliado su perfil gastronómico y turístico gracias al desarrollo de proyectos vitivinícolas que han comenzado a consolidar una oferta de enoturismo propia, particularmente en regiones como la Ribera de Chapala y Los Altos de Jalisco.
Este crecimiento ha permitido que Jalisco se posicione como un destino donde el vino se integra al paisaje, a la cultura local y a experiencias turísticas que combinan recorridos por viñedos, catas guiadas y actividades enfocadas en el conocimiento del cultivo de la vid. A lo largo de estas zonas, los visitantes encuentran proyectos de distinta escala que apuestan por variedades europeas adaptadas al clima y al suelo jalisciense.

La Ribera de Chapala se ha convertido en uno de los puntos más visibles de esta transformación. Enmarcada por el lago más grande de México y por una geografía que combina agua, montaña y vegetación, la zona alberga viñedos boutique que han encontrado en el paisaje un valor añadido. Uno de ellos es Finca La Estramancia, ubicada en las faldas del Cerro de la Mujer Dormida. Este proyecto ofrece recorridos privados y grupales que incluyen catas y paseos por el viñedo, donde se cultivan variedades como Malbec, Tempranillo y Syrah, destinadas a la elaboración de vinos rosados, tintos y espumosos.
En la misma región se encuentra el viñedo El Tejón, situado en San Luis Soyotlán. Con más de 20 mil plantas, este espacio propone una inmersión en el proceso de cultivo de la vid y en la elaboración del vino a través de recorridos guiados. El proyecto trabaja con una amplia diversidad de uvas, entre ellas Sauvignon Blanc, Garnacha Blanca, Viura, Malvasía, Shiraz, Tempranillo, Garnacha Tinta, Cabernet Sauvignon y Malbec, lo que permite una oferta variada de etiquetas y experiencias. Además, el lugar está habilitado para la realización de eventos especiales vinculados al vino.

También en la Ribera de Chapala, específicamente en el municipio de Tuxcueca, se localiza Cava Post Data, un viñedo artesanal enfocado en producciones de edición limitada. El proyecto opera bajo un esquema de visitas con cita previa, ofreciendo catas, degustaciones y venta directa de vinos blancos, rosados y tintos. Una de sus particularidades es su asentamiento sobre suelo volcánico, condición que le permite realizar dos cosechas al año. Entre las variedades que cultiva se encuentran Shiraz, Tempranillo, Malbec, Garnacha Tinta y Blanca, Malvasía y Viura.
Al noreste del estado, la Región de Los Altos de Jalisco suma otra cara al desarrollo vitivinícola. Tradicionalmente asociada al mariachi, la charrería y a extensos paisajes rurales, esta zona ha incorporado viñedos y bodegas que dialogan con su identidad histórica. En el municipio de Encarnación de Díaz, dentro de la Hacienda San José de Tepozán, se ubica Los Altos Norte Vinícola. El proyecto ofrece recorridos guiados por la finca, así como catas y degustaciones para visitantes. Su producción se centra en vinos naturales y espumosos, reconocimiento que se vio reforzado al obtener una medalla de oro en el Concurso Mundial de Bruselas en 2022.

En el Pueblo Mágico de Lagos de Moreno, el desarrollo vitivinícola se integra a espacios con valor histórico. En el rancho Jaramillo de Abajo se encuentra Tierra de Luz Hacienda Vinícola, un proyecto que combina la producción de vino con actividades turísticas como catas, visitas guiadas y sesiones fotográficas. El entorno arquitectónico y rural del lugar se ha convertido en parte fundamental de la experiencia para quienes recorren esta zona de Los Altos.
En Jalostotitlán, otro de los puntos relevantes del mapa del vino jalisciense, se localiza Viñedo Cerca Blanca. Este espacio es conocido por organizar su vendimia anual entre los meses de julio y agosto, evento en el que los visitantes participan en la cosecha, degustan vino de la casa acompañado de platillos y asisten a presentaciones musicales en vivo. Además de la vendimia, el viñedo ofrece visitas guiadas los fines de semana y se ha consolidado como sede para distintos tipos de eventos. En sus parcelas se cultivan variedades como Merlot, Malbec, Sirah, Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Sauvignon Blanc, entre otras.
El desarrollo de estos viñedos ha abierto nuevas posibilidades para el turismo en Jalisco, integrando la experiencia del vino con paisajes como el lago de Chapala y las zonas elevadas de Los Altos. Recorridos por las vides, catas dirigidas y actividades gastronómicas forman parte de una oferta que continúa en expansión y que complementa la identidad productiva del estado, más allá de sus bebidas tradicionales.

