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Kimpton anticipa el paladar del futuro: los sabores y técnicas que marcarán la gastronomía en 2026

A pocas semanas del inicio de 2026, Kimpton Hotels & Restaurants presenta su esperado Culinary + Cocktail Trend Forecast, un ejercicio anual que se ha convertido en un referente para entender hacia dónde se dirige la gastronomía contemporánea dentro del universo de la hospitalidad. A partir del diálogo con chefs, bartenders y expertos culinarios de algunos de los destinos gastronómicos más estimulantes del mundo, la marca traza un mapa de ingredientes, técnicas y conceptos que definirán el próximo año, donde la experiencia sensorial, la creatividad y la conexión cultural se colocan en el centro de la mesa.

Más allá de modas pasajeras, las tendencias que Kimpton identifica para 2026 responden a una evolución profunda del gusto: el viajero busca propuestas que desafíen lo convencional, que cuenten historias y que integren tradición, innovación y una estética cuidadosamente pensada. En este contexto, la cocina y la coctelería se consolidan como lenguajes capaces de generar experiencias memorables y de expresar identidad. En el terreno culinario, 2026 será un año donde el pasado y el futuro dialogan con naturalidad. El carbón, símbolo ancestral de cocción, vivirá un renacimiento sofisticado a través del binchotan, el carbón blanco japonés apreciado por su pureza y sutileza. Su uso permitirá realzar sabores delicados, como en preparaciones de vegetales tatemados que adquieren una profundidad inesperada, ejemplificando cómo una técnica milenaria puede reinterpretarse desde una mirada contemporánea.

Las masas y pancakes tradicionales también se reinventan como lienzos creativos. Preparaciones como el hotteok coreano o el bánh xèo vietnamita trascienden sus lugares de origen para convertirse en bases versátiles que admiten rellenos y combinaciones audaces, expandiendo su presencia a cocinas de todo el mundo y confirmando el atractivo global de lo aparentemente simple cuando se ejecuta con intención.

La multiculturalidad se manifiesta con fuerza en los platos de 2026. Influencias de distintas tradiciones conviven en una misma propuesta, diluyendo fronteras geográficas y temporales. Ejemplo de ello es la terrina de cordero acompañada de hierbas frescas y demi-glace aromatizado con manzanilla, una preparación que sintetiza técnica clásica, sensibilidad contemporánea y una narrativa culinaria compleja, presente en destinos como Kimpton KAFD Riyadh.

Los cítricos poco convencionales también ganan protagonismo. Frutas como el calamansi, el hallabong y el sumo aportan perfiles ácidos, dulces y aromáticos que despiertan la creatividad de chefs y bartenders, dando lugar a aderezos, marinados y cócteles que desafían lo establecido y amplían el repertorio de sabores frescos y vibrantes. En paralelo, el concepto de girl dinner evoluciona hacia una sofisticación inesperada. Los dips se consolidan como el nuevo formato del snacking elevado, reinterpretando platos clásicos en versiones untables y estéticamente cuidadas. Gumbo o cacio e pepe se transforman en pequeñas preparaciones donde la miniatura concentra una intensidad de sabor que redefine la experiencia informal.

La coctelería de 2026 se mueve hacia una dulzura más natural y botánica. Frutas, flores y hierbas sustituyen al azúcar refinado, creando una geometría gustativa más compleja y equilibrada. Rosa, flor de saúco, cereza y cítricos aportan matices que enriquecen tragos donde la frescura y la sutileza son protagonistas. Las texturas se convierten en un elemento central del discurso líquido. Espumas etéreas, capas sedosas, notas gelatinosas o burbujas efervescentes construyen bebidas que se experimentan tanto con la vista como con el paladar. Matchas con espumas aéreas o lattes con contrastes táctiles reflejan una búsqueda constante de nuevas sensaciones.

El café también vive una transformación. Alternativas lácteas de origen frutal, populares en Asia, se proyectan a nivel global por su textura aterciopelada y su afinidad con el café de especialidad. Al mismo tiempo, granos únicos, perfiles de terroir definidos y variedades resistentes al cambio climático marcan una nueva etapa para los amantes del café, con selecciones como Colombian Gesha, Ethiopian Hambela o Papua New Guinea Volcanic Robusta presentes en hoteles Kimpton alrededor del mundo.

En el universo del aperitivo, el spritz cede terreno al Garibaldi, que se posiciona como la opción predilecta por su equilibrio, frescura y bajo contenido alcohólico. Versiones contemporáneas integran cítricos singulares que lo convierten en un trago versátil y refinado, ideal para cualquier momento del día. La estética cobra un papel protagónico en las bebidas de 2026. Cócteles y cafés se presentan en capas visibles, colores definidos y composiciones que apelan a la vista antes de llegar al paladar. Esta dimensión visual refuerza la idea de indulgencia consciente y experiencia multisensorial.

La naturaleza se integra de forma más directa en la coctelería mediante ingredientes herbales y vegetales poco convencionales como aloe, chayote, eucalipto o pimienta berry. Esta evolución del concepto “del jardín a la copa” privilegia lo local, lo fresco y lo estacional, como se aprecia en creaciones que equilibran notas especiadas y herbales con gran precisión. Las técnicas de bar también avanzan hacia terrenos más experimentales. El uso de humo, máquinas aromáticas, fermentaciones controladas y métodos como sous-pression o congelación profunda permiten transformar sabores y texturas. Cócteles que integran lacto-fermentación, gastronomía molecular o infusiones complejas reflejan una coctelería cada vez más cercana a la alta cocina.

En el ámbito del vino, 2026 marcará un renovado interés por etiquetas de Asia-Pacífico, el regreso protagónico de Burdeos y la expansión global de cócteles espumosos españoles como el Kalimoxto, el Tinto de Verano y el Rebujito. Asimismo, los cócteles con vino se consolidan como una categoría creativa en crecimiento, combinando tradición vinícola con técnicas contemporáneas. Con este panorama, Kimpton no solo anticipa lo que estará en tendencia en 2026, sino que reafirma su papel como un laboratorio de ideas donde la gastronomía y la coctelería funcionan como vehículos de exploración cultural, innovación sensorial y expresión creativa. Un futuro culinario que invita a probar, descubrir y sentir más allá del plato y la copa.

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