El 21 de febrero, el escenario del Teatro Estudio Cavaret, se transformó en una pista de baile de aquellas funkosas de principios de los años 1980. Un viaje que fue navegado entre una hilera de secuenciadores Casio. Midnight Generation, oriundos de Chihuahua ofrecierón un concierto que marcó un antes y un después en su trayectoria al consolidar su primer show en el Cavaret, ante más de 1,300 personas.
Cuando finalmente aparecieron en el escenario, uno a uno y ataviados con trajes blancos que evocaban uniformes espaciales, la respuesta fue inmediata. La propuesta visual acompañó la narrativa musical. Pantallas con imágenes cósmicas, juegos de luces que simulaban estrellas y una atmósfera envolvente sirvieron de marco para un repertorio cargado de funk-pop con claras referencias a la estética de los años setenta. Más que un concierto, la banda ofreció un viaje sonoro que invitaba a dejarse llevar por el ritmo.

La pista se convirtió rápidamente en un mar de cuerpos en movimiento. Entre saltos y coros improvisados, el público coreaba al unísono “¡Olé, olé, olé, olé Midnight, Midnight!”, en una escena que evidenció la conexión lograda entre músicos y asistentes. Desde el escenario, los integrantes respondieron con gestos de agradecimiento y palabras de emoción.

Fernando Mares, vocalista, tecladista y guitarrista del grupo, compartió un momento íntimo con la audiencia al reconocer lo significativo que resultaba para ellos presentarse en ese recinto. El setlist incluyó temas de su más reciente material Tender Love, destacando canciones como “Energy”, “Teacher” y “Don’t Wait Up”, que mantuvieron la intensidad en la pista de baile. Cada tema fue recibido con entusiasmo, confirmando el crecimiento de la banda y la solidez de su propuesta en vivo. A lo largo de la noche, el groove constante y la estética retro-futurista construyeron una atmósfera difícil de abandonar. El público no solo asistió a un concierto, sino que vivió una experiencia colectiva donde la música funcionó como punto de encuentro y celebración. Cuando las luces se encendieron y las últimas notas se desvanecieron, quedó la sensación de haber sido parte de un momento definitorio para Midnight Generation en Guadalajara, tras un recital de dos horas.

