Héctor Castro Aranda | El cantante brasileño Roberto Carlos, se presentó en la Arena Guadalajara como parte de su gira de retiro. Originalmente el estaría encargado de inaugurar el recinto pero por cuestiones de logística no se pudo llevar a cabo en mayo del año pasado. Muchos se cuestionaron si podría regresar a la ciudad ya que mover a Roberto Carlos con todo su equipo y producción es una labor bastante complicada, pero se logró realizar con éxito el 12 de marzo, ante más de 10 mil espectadores.

Con un retraso de 20 minutos, comenzó la música por parte de la banda, que interpretó versiones instrumentales de algunos de sus temas más conocidos mientras en las pantallas laterales del recinto se proyectaba un video retrospectivo que resumía su carrera, destacando reconocimientos y momentos clave a lo largo de más de seis décadas de actividad musical. Este segmento introductorio preparó el contexto para la entrada de Roberto Carlos, quien inició el concierto con “Emoções”, pieza que ha utilizado como apertura desde su lanzamiento en 1981. Roberto Carlos, integró distintas etapas de su trayectoria, acompañado por una agrupación de 17 músicos bajo la dirección del maestro Eduardo Lages. La formación incluyó una sección de metales compuesta por ocho instrumentos, elemento que tuvo un papel central en la construcción sonora del espectáculo.
La interpretación inicial se apoyó en arreglos dominados por la sección de metales, que posteriormente dieron paso a una estructura más cercana a la balada, con protagonismo del piano. A lo largo del concierto, el repertorio fue interpretado tanto en portugués como en español, manteniendo una dinámica bilingüe en la mayoría de las canciones. A sus casi 85 años, Roberto Carlos, se le ve integró con ganas de seguir en el escenario, si bien la vitalidad no es la misma de antes, no tiene nadie que envidiarle a artistas más jóvenes que él.
Tras el tema de apertura, el programa continuó con “Como vai você”, “Além do horizonte” y “Desabafo”, canciones que forman parte del catálogo consolidado del artista. El repertorio se centró principalmente en composiciones de corte romántico, con escasas incursiones en otros estilos dentro de la misma presentación.
Uno de los momentos diferenciados ocurrió con la inclusión de “O Calhambeque”, una adaptación en portugués del tema “Road Hog” del compositor John Loudermilk. Esta pieza representó una de las pocas referencias al repertorio de la década de 1960 dentro del concierto y funcionó como un cambio de ritmo frente al predominio de baladas, generando una respuesta activa del público. El desarrollo del espectáculo también incluyó interpretaciones con carga temática específica, como “Lady Laura”, canción dedicada a la madre del cantante, y “Amigo”, composición asociada a su colaboración con el músico Erasmo Carlos.
Hacia el cierre de la presentación, Roberto Carlos interpretó “Jesus Cristo”, tema con influencias de pop rock que marcó el final del concierto. Durante esta última ejecución, el cantante mantuvo una de sus tradiciones escénicas al repartir rosas entre los asistentes, elemento recurrente en sus presentaciones en vivo, permitiendo que decenas se acercaran al escenario, esto durante más de quince minutos. En todo momento siempre de pie, contando pequeñas anécdotas previo a iniciar sus temas y con un traje blanco impecable, cerró con «Eu ofereço flores». Guadalajara vivió lo que podría ser su última visita en Guadalajara y que quedará para la historia.