Comparte esta entrada:
La evolución de la hospitalidad de alto nivel en América Latina suma un nuevo referente con la apertura de Four Seasons Hotel and Residences Cartagena, un proyecto que marca una nueva etapa en el desarrollo turístico de Cartagena al integrar historia, arquitectura y lujo contemporáneo en uno de los destinos más emblemáticos del continente. Ubicado en el vibrante barrio de Getsemaní, el complejo se levanta a pocos pasos de la Ciudad Amurallada de Cartagena y del Camellón de los Mártires, integrándose al pulso cultural y social de la ciudad. Frente a la propiedad se extiende el Parque Centenario, mientras que su cercanía con el centro de convenciones refuerza su carácter estratégico tanto para viajeros de placer como de negocios.

Un proyecto que fusiona patrimonio y modernidad
El desarrollo de este nuevo hotel responde a un proceso de restauración de varios años que permitió reimaginar un conjunto de edificios históricos, dotándolos de una nueva vida sin perder su esencia original. Esta intervención arquitectónica se traduce en un equilibrio entre el legado colonial de Cartagena y una estética contemporánea cuidadosamente diseñada. El proyecto cuenta con la visión del reconocido diseñador francés François Catroux, cuya participación representa uno de los capítulos finales de su carrera y una de sus pocas incursiones en la hotelería. Su enfoque se refleja particularmente en espacios emblemáticos como el antiguo Club Cartagena y las suites insignia, donde la elegancia clásica dialoga con el confort moderno. A esta visión se suman firmas internacionales como WATG, Wimberly Interiors y AvroKO, junto con talentos locales que aportan identidad y autenticidad al proyecto. Artistas como Alejandro Hernández, Eloin Rivera y Miguel Cárdenas contribuyen con piezas que enriquecen la experiencia estética del hotel.



Habitaciones que reinterpretan la historia
El hotel cuenta con 131 habitaciones, incluyendo una colección de 27 suites de estilo colonial ubicadas en edificios históricos. Estos espacios conservan elementos originales que dialogan con mobiliario contemporáneo y detalles artesanales, creando una experiencia que combina autenticidad y sofisticación. Entre las propuestas más destacadas se encuentra la Suite Catroux, diseñada como una residencia privada dentro del hotel, con acceso independiente, dos habitaciones y una terraza que incorpora elementos artesanales inspirados en la tradición morisca. Las habitaciones contemporáneas, por su parte, reflejan una visión más depurada de Cartagena, integrando arte, texturas y una paleta de colores que evoca la identidad actual de la ciudad.


Una propuesta gastronómica de alcance internacional
Con ocho restaurantes y bares, el hotel se posiciona como un destino culinario en sí mismo. Entre sus espacios más destacados se encuentra The Grand Grill, desarrollado en colaboración con Major Food Group, que ofrece una reinterpretación moderna del steakhouse clásico. Bar Lelarge complementa esta experiencia con una propuesta de coctelería enfocada en ingredientes locales y destilados premium, mientras que Café Rialto rinde homenaje al café colombiano con una selección de especialidad acompañada de panadería artesanal. La oferta se completa con conceptos como Pizzeria Della Chiesa, ubicada en un edificio con historia que anteriormente albergó una iglesia y un teatro, y El Aljibe, un speakeasy que introduce una experiencia más íntima dentro del hotel. Espacios como El Patio del Limonar y El Palmar, con vistas panorámicas del Caribe, amplían la experiencia gastronómica hacia entornos abiertos y sensoriales.


Bienestar y experiencias personalizadas
El enfoque integral del hotel se extiende al bienestar con Umari Spa, un espacio inspirado en tradiciones ancestrales y en el uso de ingredientes botánicos locales. Este santuario incluye cabinas de tratamiento, áreas de relajación y programas diseñados para equilibrar cuerpo y mente. Las instalaciones también contemplan un gimnasio abierto las 24 horas, sesiones guiadas de movimiento y dos piscinas en la azotea que ofrecen vistas privilegiadas de la ciudad y el puerto, reforzando la conexión entre el huésped y el entorno.


