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Rush ofreció uno de los mejores conciertos de rock del 2026 en México

Héctor Castro Aranda | La historia del rock progresivo vivió uno de sus capítulos más emocionantes en México. El conjunto progresivo canadiense regresó a la Ciudad de México, tras una espera de 24 años el 18 y 20 de junio en el Palacio de Los Deportes, si bien no fue una presentación de estadio como aquella del 2002 en el ahora Estadio GNP, que fue una taquilla deplorable lleno de imperfectos, ahora el dúo más uno canadiense se pudo reivindicar y hacer las pases con 40 mil mexicanos que agotaron taquilla.

Con pocas fechas de su tour pasado, en el celebraron en el 2015 y con el fallecimiento de su baterista y co escritor, Neil Peart, los sueños para verlos tocar en México se esfumaron para siempre, tras once años de ausencia. El emblemático trío canadiense, integrado por Geddy Lee y Alex Lifeson, inició su esperada gira «Fifty Something», marcando el primer gran tour de la banda desde la despedida de Neil Peart y demostrando que su legado sigue más vivo que nunca. Un acontecimiento que muchos seguidores jamás imaginaron presenciar. Si la reunión de Oasis en 2025 representó un momento histórico para los fanáticos del britpop, el regreso de Rush significa algo similar para los amantes del rock progresivo en 2026.

La expectativa era enorme. Durante más de una década, los seguidores de Rush asumieron que la presentación de agosto de 2015 había sido el punto final de una carrera legendaria. Sin embargo, el regreso de la agrupación confirmó que aún quedaban páginas por escribir en una de las trayectorias más influyentes de la música contemporánea. Ante un clima lluvioso y en medio de un partido mundialista de la Selección Mexicana, el ambiente era festivo por donde se le viera, todo mundo ganó, México ganó y Rush festejo 50 año como una de las máximas representaciones del progresivo y quienes llevaron el genero a niveles nunca antes vistos.

Con un retraso de quince minutos,  la emoción era palpable entre los más de 18 mil asistentes que abarrotaron el recinto. El ambiente estuvo cargado de nostalgia, pero también de celebración. La figura de Neil Peart, fallecido en 2020 tras una batalla contra el cáncer cerebral, estuvo presente durante toda la velada mediante imágenes, mensajes y referencias que recordaron su inmenso aporte artístico y humano. Aunque el concierto está concebido como un homenaje a Neil Peart, con Lee citando letras escritas por su antiguo compañero y una emotiva proyección durante la interpretación de “Bravado”, la velada está lejos de convertirse en una ceremonia solemne. Por el contrario, el característico humor absurdo de Rush sigue completamente vigente. La prueba llega desde el inicio con un video introductorio de seis minutos titulado “Where’s Rush?”, una divertida aventura ambientada en un castillo medieval inspirado en el universo lírico de la banda.

En esta producción aparecen Geddy Lee interpretando a un vendedor de salchichas, los personajes de South Park como una versión infantil de Rush y los actores Jason Segel y Paul Rudd encarnando a dos fanáticos atrapados en una habitación mágica llena de referencias históricas al grupo. Más adelante, los personajes regresan para presentar canciones clásicas y aportar un toque cómico que encaja perfectamente con la personalidad que Rush siempre ha mostrado fuera del escenario.

Sin embargo, gran parte de las miradas están puestas en Anika Nilles, la virtuosa baterista alemana que alcanzó notoriedad gracias a sus videos en YouTube antes de colaborar con Jeff Beck. Fue precisamente a través del equipo técnico de Beck que Geddy Lee descubrió a la música que terminaría convirtiéndose en la nueva integrante de esta etapa. Cuando las luces se apagan y los primeros acordes de “Xanadu” inundan el recinto, queda claro que Nilles está preparada para el desafío. Las luces la producción, las pantallas, todo el espectáculo que ha caracterizado en el pasado a RUSH, fue remasterizado con la tecnología actual. El audio fue explosivo, fuerte contundente, como debe sonar un concierto de rock, si bien el Palacio de Los Deportes es una bestia indomable para los ingenieros de audio, fue bastante aceptable el trabajo que hicieron para controlar a la bestia de cobre.  La alemana, Anika Nilles, gano masa muscular y esa fuerza se notaba en la forma de tocar los tambores que sonaban con harta energía y precisión. Anika había debutado públicamente con Rush durante los Premios Juno de 2026 interpretando “Finding My Way”, pero esta noche representa una prueba mucho mayor: más de dos horas y media de concierto y 24 canciones que forman parte de uno de los catálogos más exigentes del rock.

Otro de los protagonistas de la noche es Loren Gold, extecladista de Chicago y The Who, cuya incorporación convierte a Rush en cuarteto por primera vez desde principios de los años setenta. Gracias a su presencia, Geddy Lee puede moverse con mayor libertad por el escenario. El cantante y bajista parece disfrutar cada segundo de la actuación. Su energía resulta contagiosa y la complicidad con Lifeson continúa siendo uno de los grandes atractivos del grupo. A sus 72 años, Lee mantiene una voz sorprendentemente sólida. Tras someterse a entrenamiento vocal para esta gira, logra interpretar canciones complejas como “Limelight” con una solvencia admirable. En comparación de la gira R40, siendo más joven, ahora su voz y energía es mejor, una contradicción agradable. Alex Lifeson, un super guitarrista infravalorado, hizo vibrar el lugar entero con sus acordes perfectos y limpios, quien podría barrer sin problema a los más presumidos guitarristas del planeta.

Musicalmente, la banda apostó por un repertorio ambicioso que recorrió distintas etapas de su carrera. Temas fundamentales como «La Villa Strangiato», «Tom Sawyer», «Limelight», «YYZ» y «Working Man» provocaron ovaciones constantes y demostraron por qué Rush sigue siendo considerado uno de los grupos. «Red Sector A», con láseres, pirotecnia y un sin fin de luces, nos llevaron a 1986 en la cúspide ochentera de la banda. El recital divido en dos partes, con un intermedio de 25 minutos, al regreso fue espectacular al interpretar en completo el iconico Moving Pictures. Uno de los instantes más emotivos llegó  «Time Stand Still», un homenaje cargado de simbolismo que conmovió a los asistentes y se convirtió en uno de los puntos culminantes de la velada, con imágenes de Neil en todas sus épocas. Geddy Lee, quedó perplejo por la calidez de la noche, diciendo que pasó bastante tiempo y que estaban totalmente agradecidos por estar presentes en todos estos 50 años de carrera.  «2112», interpretado completo, con su apertura y overturas nos llevó por un viaje interdimensional y perfectamente matemático.  El cierre con «Working Man» tuvo un significado especial. La canción fue la misma con la que Rush concluyó su último concierto junto a Neil Peart en 2015, generando una sensación de círculo completo que emocionó tanto a los músicos como a los fanáticos.

 

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