
Héctor Castro Aranda | Durante poco más de una década, Sam Smith ha sido una de las figuras más populares de la música. Con miles de millones de reproducciones, siete éxitos dentro del Top 10 del Billboard Hot 100 y cinco premios Grammy, el cantante y compositor británico ha llenado arenas alrededor del mundo con su inconfundible voz, siempre con grandes producciones sobre el escenario, bailes y perfomances, ahora todo fue distinto.
El británico, se encuentra ofreciendo residencias en sitios claves y lugares de una capacidad pequeña a mediana con un mini tour titulado, To Be Free. Estas residencias contemplan varias fechas en el Auditorio Nacional de Ciudad de México, pero se contempló a Guadalajara con una fecha el 14 de agosto en el Auditorio Telmex. Ante poco más de ocho mil espectadores, Sam Smith despojado de todo exceso: sin grandes escenografías, sin vestuarios llamativos y sin trucos visuales. Solo el artista, una pequeña banda en vivo y una voz extraordinaria. Durante “Stay With Me” y “I’m Not the Only One”, Smith cedió el protagonismo a los asistentes, quienes interpretaron los coros con una precisión y emoción sorprendentes. El cantante observó maravillado cómo la audiencia se transformaba en una extensión natural de su espectáculo. Smith que salió a escena con un traje café y corbata, bajó una luz tenue.
El artista aprovechó la ocasión para agradecer la respuesta de los asistentes y expresar su entusiasmo por presentarse por primera vez en Guadalajara, ciudad que describió como hermosa y que recibió con entusiasmo su nuevo proyecto musical. A lo largo del concierto, el repertorio alternó entre las canciones más recientes y los éxitos que han definido su carrera. Temas como “Lay Me Down”, “Too Good at Goodbyes”, “Oasis” y “Dancing With A Stranger” provocaron una respuesta inmediata del público, que acompañó cada interpretación con coros constantes y muestras de afecto. Los cambios de vestuario también formaron parte de la narrativa visual de la presentación.
Desde un conjunto en tonos tierra hasta una gabardina con sombrero de inspiración western y posteriormente un atuendo completamente negro, cada aparición reforzó la estética elegante y teatral que caracteriza esta nueva etapa artística, totalmente conceptual. Con el debut del británico en Guadalajara, tal vez muchos de sus seguidores, esperaban ver al Sam Smith popstar global, pero fue realmente un recital para disfrutar de su encantadora voz, donde pudimos disfrutar de una faceta distinta muy parecida a sus inicios. El 17 de agosto llegará a Ciudad de México.