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Del underground a referente de la ciudad: 12 años de Foro Independencia

Héctor Castro Aranda | En una ciudad donde los espacios para la música en vivo han ido y venido con el paso de los años, pocos han logrado consolidarse como un punto de referencia para artistas, promotores y público. Desde su apertura en 2014, Foro Independencia encontró un lugar propio dentro de la escena tapatía, convirtiéndose en una plataforma para bandas emergentes, proyectos internacionales y propuestas que difícilmente encontraban cabida en otros escenarios de la ciudad.

A doce años de distancia, el recinto no solo celebra su permanencia en una industria cada vez más competitiva, sino también su papel como impulsor de nuevas generaciones de músicos, técnicos, fotógrafos, periodistas y gestores culturales. Entre conciertos históricos, desafíos económicos, una pandemia y la constante evolución de la industria del entretenimiento, Foro Independencia ha construido una identidad que trasciende el escenario.

Como parte de la celebración por sus 12 años de historia, Foro Independencia recibirá a una de las agrupaciones más reconocidas de la escena ska internacional: Big D and the Kids Table. La banda originaria de Boston llegará a Guadalajara para encabezar una noche especial que busca reflejar el espíritu independiente que ha caracterizado al recinto desde su apertura.

Fundada en 1995, Big D and the Kids Table se ha consolidado como una de las propuestas más constantes del ska contemporáneo, combinando influencias de punk, reggae y rock con una energía que los ha llevado a recorrer escenarios de América, Europa y Asia. A lo largo de tres décadas de trayectoria, la agrupación ha construido una sólida base de seguidores gracias a su intensidad en vivo y a una discografía que los mantiene como una referencia dentro del género.

Revista101.com conversó con Jesús González «Weeks», director de Foro Independencia, sobre los retos de mantener un foro independiente, la evolución de la industria del entretenimiento en la ciudad, los conciertos que marcaron su historia y los nuevos proyectos que buscan ampliar las oportunidades para artistas y gestores culturales. Una charla sobre perseverancia, música y la construcción de un espacio que hoy forma parte fundamental del circuito cultural tapatío.

Cuando abriste las puertas en 2014, ¿te imaginaste todo lo que crecería el Foro?

—Obviamente te mentiría si dijera que no tenía muchos sueños y muchas ideas de lograr algo importante. Pero no pensé que fuera así de rápido. Ha sido muy complicado, muy difícil. Pero creo que desde el primer año de vida nos adoptaron bastante chido y eso nos ha dado la responsabilidad de siempre seguir mejorando, en todos los aspectos, levantando nuestros propios estándares de calidad. Pero sí, sí me lo imaginaba.

El lugar ha sido un parteaguas en la ciudad y un espacio que reúne a tres generaciones: X, millennials y centennials. ¿Lo consideras así? Además de que ha servido para traer bandas que no se atrevían a venir o que nadie se atrevía a traer.

—Sí, creo que venimos a llenar ese espacio de un venue mediano, donde muchas bandas caben y siguen cabiendo, pero antes eran lugares muy chicos o de una calidad no muy buena, sin infraestructura adecuada. Sí, venimos a cumplir y a llenar un espacio, y todo eso creó una confianza en la que comenzaron a venir diversas bandas y promotores se animaron a traerlas. Han llegado agrupaciones que a lo mejor nunca pensamos ver en la ciudad.

También muchas agrupaciones se han desarrollado en Foro Independencia o en el Anexo Independencia y de ahí dieron el brinco al foro grande; posteriormente han dado el salto a lugares con mayor capacidad. Creo que hemos sido también un escalón para el crecimiento de muchos artistas.

Entonces, ¿consideras qué Foro Independencia ha sido una piedra angular para descubrir artistas y volver a posicionarlos frente a su público?

—Sí, creo que sí. Hay muchos artistas que han venido aquí y empiezan con 300 personas; al siguiente año o año y medio vienen 400 y así van subiendo, hasta que llega un momento en el que dicen: «¿Sabes qué? Pues ya me voy a pasar a otro lado». Así que sí creo que hemos cumplido esa labor y ese apoyo para muchos artistas. Muchos de ellos tuvieron aquí sus primeros shows y ahora ya los ves en festivales. Y no solo para los artistas. Creo que también para mucho del crew técnico. Muchos empezaron aquí y ahora trabajan en teatros y festivales de todo el mundo.

Siempre he dicho que somos como una especie de foro escuela. Aquí se puede aprender mucho, se pueden agarrar tablas; desde técnicos, músicos, promotores, fotógrafos, periodistas e ingenieros de audio. El foro permite mucho crecimiento en muchas áreas. Así que por aquí ha pasado muchísima gente de la industria que ahora está mucho más posicionada. Está chido verlos crecer. A veces se extraña tenerlos aquí, pero se entiende el crecimiento tanto personal como laboral de las personas y nos da mucho gusto. Al final de cuentas, se han creado muy buenas amistades.

¿Crees que tu formación tanto en la parte comunicacional como musical ha sido un factor importante para generar confianza entre promotores, bookers y prestadores de servicios?

—Creo que sí. El otro día estaba en casa de mi mamá y ahí tengo cajas guardadas. Estaba revisando unas cosas, buscando unos discos, y me encontré unos cuadernos míos de preparatoria. Estamos hablando de finales de 1997 y en muchos de esos cuadernos tengo anotados sueños e ideas de cómo sería organizar un festival, cómo era el rider de La Maldita Vecindad. Hacía mis apuntes, mis ideas; mi sueño era hacer conciertos.

Creo que ya lo traía desde hace mucho tiempo. Después, obviamente, al estar tocando y conociendo venues, al estar conociendo personas, siempre me gustó mucho este lado de la industria. También fui manager. Siempre estuve rodeado de personas muy capaces de las que fui aprendiendo. Siempre he sido muy observador y me gusta aprender de las experiencias. También es importante tener una idea muy clara de lo que quiero hacer y de lo que no quiero hacer, y cómo quiero tratar a las personas. Me gusta que a todos les vaya bien; no me gustan las condiciones ocultas que hay en muchos lados.

¿Cuál ha sido el evento más peligroso, el que más te gustó y el más sentimental para ti?

—Fue un sueño haber tenido a los británicos de street punk Discharge. Pudo haber sido un concierto peligroso porque se hablaba de un posible portazo, pero el día del evento todo estuvo tranquilo; hubo saldo blanco. El que me gustó mucho y que tenía muchos años sin venir fue el de Cabrito Vudú. También el de Leftöver Crack. Una cosa interesante es que aquí tuvimos al rapero español C. Tangana en su primera gira por México y ahora llena recintos enormes.

Ahora llega el duodécimo aniversario con Big D and The Kids Table.

—Es una apuesta que hacemos como siempre la hemos hecho. Apostamos mucho por las bandas que nos gustan y ya se había cancelado anteriormente por un tema de salud. El vocalista ha tenido una larga batalla contra el cáncer y ahora que se dio la oportunidad de tenerlos en casa apostamos todo para que fuera en nuestro aniversario. Son una gran banda de punk ska. Su sección de vientos es una maravilla; todos estudiados en la Universidad de Berklee, así que en vivo suenan brutal. Son una gran banda y representan muy bien el espíritu de Foro Independencia, que es hacerlo tú mismo y remar contra la corriente, seguir con tu propia idea pase lo que pase. Estamos muy contentos de llegar a estos doce años.

 

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