
El Guadalajara Open presentado por Santander comenzó su edición 2026 con una respuesta destacada por parte de la afición y, apenas en sus primeros días, el torneo ya vuelve a mirar hacia una posibilidad que marcaría un nuevo capítulo para el tenis internacional en la ciudad: recuperar la categoría WTA 1000 que anteriormente ostentó el certamen. Durante la inauguración oficial de la edición 2026, el director general del torneo, Gustavo Santoscoy García, destacó la respuesta que ha tenido el público desde el inicio de las actividades y señaló que el cambio de calendario, con un arranque en domingo y una final programada para sábado, ha comenzado a mostrar resultados positivos en términos de asistencia.
“Estamos muy contentos”, señaló Santoscoy García al referirse a los primeros días del torneo, destacando que la decisión de recuperar un formato que ya había sido utilizado años atrás permitió arrancar el certamen durante el fin de semana, cuando la afición tiene mayores posibilidades de acudir a las instalaciones. El directivo explicó que la respuesta del público durante la primera jornada prácticamente alcanzó la capacidad total, un indicador que, desde la organización, consideran fundamental para medir el impacto que tiene el torneo tanto entre los aficionados como entre las propias tenistas que participan en Guadalajara.
La asistencia se ha convertido así en uno de los principales indicadores para el Guadalajara Open, especialmente en un año en el que el torneo busca continuar fortaleciendo su posición dentro del calendario internacional de la WTA. Para Santoscoy, el arranque de esta edición permite anticipar un 2026 favorable para el certamen y refuerza el vínculo que Guadalajara ha construido con el tenis profesional femenino. A este escenario se suma un cuadro que reúne nombres importantes del circuito y que llegó a la Perla Tapatía apenas unos días después de la conclusión del US Open de Nueva York. La cercanía entre ambos torneos permitió que varias de las jugadoras que participaron en el último Grand Slam de la temporada viajaran directamente a Guadalajara para continuar con su calendario competitivo.
Santoscoy García destacó la presencia de jugadoras como Marta Kostyuk e Iva Jovic, además de la participación de Renata Zarazúa, como parte de un cuadro que, desde la perspectiva de la organización, garantiza un elevado nivel de competencia durante la semana.
El directivo de GS Sports Management señaló que contar con buenas jugadoras siempre forma parte de los objetivos principales del torneo, aunque reconoció que las circunstancias del calendario internacional no siempre permiten conformar el mismo tipo de cuadro. En esta ocasión, sin embargo, consideró que Guadalajara logró reunir una propuesta competitiva capaz de ofrecer enfrentamientos de alto nivel. La edición 2026 llega además en un momento en el que el Guadalajara Open atraviesa su tercer año como torneo WTA 500, después de haber vivido anteriormente su etapa como WTA 1000. La posibilidad de recuperar aquella categoría volvió a colocarse sobre la mesa durante la inauguración, luego de que el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, señalara que existe interés en buscar que Guadalajara vuelva a recibir un torneo de esa magnitud.
La categoría WTA 1000 representa uno de los niveles más importantes dentro del circuito profesional femenino y colocar nuevamente a Guadalajara en ese grupo implicaría un movimiento de gran relevancia para el tenis de la ciudad y para México. Sin embargo, de acuerdo con Santoscoy, el torneo mantiene una postura abierta ante los cambios que puedan presentarse en el calendario mundial.
“Siempre buscamos las mejores oportunidades para la ciudad, para la empresa, para el tenis en México y de Latinoamérica”, explicó el director general del certamen, al referirse a la posibilidad de que puedan surgir modificaciones en la estructura de los torneos de la WTA.
Santoscoy recordó que el Guadalajara Open se encuentra actualmente consolidado como un torneo WTA 500 y que durante los últimos años ha registrado un crecimiento tanto en asistencia como en el nivel de las jugadoras que llegan a competir. La edición de 2026, aseguró, representa una muestra de esa evolución.
El directivo también destacó que el tenis profesional atraviesa un periodo de transformaciones, con movimientos en las categorías y en las sedes de diferentes torneos, tanto en el circuito femenino como en el masculino. Ante este escenario, Guadalajara permanece atenta a las oportunidades que puedan surgir.
“Siempre con las manos abiertas, hay muchos cambios en todo el mundo, tanto como los hombres como las mujeres. Torneos crecen, torneos bajan, y creo que siempre que tengamos las manos abiertas para recibir nuevas cosas, nosotros estamos listos y preparados para cualquier circunstancia”, afirmó.
La organización también mantiene una relación cercana con la WTA para conocer los movimientos que puedan producirse en el calendario internacional. Santoscoy recordó que Guadalajara ha formado parte de algunos de los momentos recientes más importantes del tenis femenino, incluyendo la celebración de las WTA Finals en la ciudad hace algunos años.
En ese sentido, el directivo puso como ejemplo la edición de las WTA Finals que este año se disputará en Indian Wells, mientras que anteriormente el torneo de maestras tuvo una etapa en Cancún y, años atrás, llegó a Guadalajara. Para el Guadalajara Open, mantenerse cerca de la WTA significa estar atento a las posibilidades que puedan abrirse en el futuro.
La intención, explicó, es permanecer a la vanguardia y analizar cualquier modificación que pueda representar una oportunidad para Guadalajara y para el tenis mexicano. El regreso a la categoría WTA 1000 aparece así como una posibilidad vinculada a los movimientos que puedan producirse dentro del circuito, aunque por ahora el torneo continúa desarrollándose como WTA 500.
Mientras esas posibilidades se definen, el Guadalajara Open 2026 concentra sus esfuerzos en una edición que ya comenzó con una respuesta favorable del público. La presencia de jugadoras de alto nivel, la asistencia registrada durante las primeras jornadas y la apuesta por un calendario que aprovecha el fin de semana han permitido que el torneo vuelva a colocar a Guadalajara en el centro de la conversación del tenis internacional.
Con el certamen todavía en desarrollo, la organización mantiene abierta la posibilidad de recibir nuevos escenarios en los próximos años. El objetivo, de acuerdo con Gustavo Santoscoy, es continuar fortaleciendo el torneo y permanecer atento a los cambios que puedan transformar el mapa del tenis profesional femenino. Por ahora, Guadalajara vive una nueva edición del Guadalajara Open presentado por Santander como torneo WTA 500, pero con una posibilidad que vuelve a tomar fuerza: que la Perla Tapatía recupere en el futuro la categoría WTA 1000 y vuelva a recibir uno de los torneos de mayor jerarquía del circuito femenino.