
Héctor Castro Aranda | Tres décadas después de la última presentación de Michael Jackson en el Estadio Azteca, el legado del llamado Rey del Pop volvió a cobrar vida sobre un escenario gracias a This Is Michael, el espectáculo encabezado por el cantante brasileño Lenny Jay que llegó a la Arena Guadalajara como parte de una gira internacional que ha conquistado a cientos de miles de espectadores en Sudamerica el pasado 19 de septiembre.
La expectativa era evidente desde antes de que comenzara el show. El recinto presentó una ocupación cercana a las 10 mil personas y reunió a públicos de distintas generaciones que encontraron en la música de Michael Jackson un punto de encuentro común. Familias completas, jóvenes que descubrieron su obra años después de su fallecimiento y seguidores que vivieron el fenómeno en tiempo real compartieron una misma experiencia marcada por la nostalgia y la admiración hacia uno de los artistas más influyentes de la historia de la música popular.
Desde los primeros minutos, Lenny Jay demostró por qué su nombre se ha convertido en uno de los más reconocidos dentro de los espectáculos tributo dedicados a Michael Jackson. Su notable parecido físico con el artista estadounidense, combinado con una cuidada interpretación vocal y una recreación detallada de sus movimientos más emblemáticos, generó la sensación de estar frente a una representación extraordinariamente cercana al original. El repertorio recorrió algunos de los momentos más importantes de la carrera de Jackson. Comenzando el espectáculo con «Jam», mezclado con “They Don’t Care About Us” abrieron espacio para mostrar el carácter enérgico y contestatario de una parte importante de su catálogo. La intensidad de la interpretación, acompañada por una banda en vivo, logró conectar de inmediato con el público.
La respuesta de los asistentes alcanzó uno de sus puntos más altos con clásicos como “Smooth Criminal”, “Bad” y “Thriller”. Cada una de estas canciones estuvo acompañada por coreografías inspiradas en las presentaciones originales del cantante, además de recreaciones visuales que evocaban algunos de los videoclips más reconocidos de la cultura pop. La precisión de los bailarines y la sincronización de la producción contribuyeron a construir una experiencia inmersiva que mantuvo la atención del público durante toda la velada. Uno los activos importantes de la noche fue la participación de Jennifer Batten, quien acompañó al Rey del Pop en el Bad World Tour (1987-1989), Dangerous World Tour (1992-1993) e HIStory World Tour (1996-1997), como guitarrista. Así como Don Boyette, en el bajo, participó en el Bad World Tour (1987-1989) y el Dangerous World Tour (1992-1993).
Canciones como “The Way You Make Me Feel” y “Black Or White” destacaron por la fidelidad con la que fueron interpretadas, recuperando elementos visuales y musicales que remiten directamente a las versiones que marcaron una época en la industria del entretenimiento. Más allá de la imitación, el espectáculo buscó recrear la atmósfera que caracterizaba las giras de Michael Jackson, combinando música, danza y teatralidad en un formato de gran escala.
La presentación también reservó espacio para los momentos más emotivos del repertorio. “I Just Can’t Stop Loving You” y “Human Nature” ofrecieron un respiro dentro de una producción dominada por la energía y el movimiento constante. Estas interpretaciones permitieron apreciar la faceta más sensible del catálogo de Jackson y generaron algunos de los momentos más íntimos de la noche. El recorrido por la trayectoria del artista incluyó además un homenaje a sus primeros años junto a The Jackson 5. A través de un medley especialmente preparado para la ocasión, el espectáculo recordó la etapa que marcó el inicio de una carrera que transformaría para siempre la música popular.
Uno de los momentos más destacados llegó durante un cambio de vestuario de Lenny Jay, cuando una de las coristas asumió el protagonismo para interpretar “Who’s Lovin’ You”. La ejecución vocal fue recibida con entusiasmo por los asistentes y permitió mostrar el talento de los músicos que acompañan la producción. La recta final del concierto reunió algunos de los temas más esperados por el público. “Billie Jean” provocó una de las mayores ovaciones de la noche, con miles de personas acompañando cada verso y celebrando la aparición de los pasos de baile más icónicos asociados a Michael Jackson. El espectáculo encontró su cierre con «Beat It».