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Los grandes eventos se consolidan como negocios que exigen operar en tiempo real

Conciertos, festivales y encuentros deportivos concentran múltiples actividades comerciales en un mismo recinto. La gestión de pagos, inventarios y datos de venta durante la jornada cobra importancia para responder a la demanda y mejorar la operación.

Los conciertos, festivales y encuentros deportivos han ampliado su dimensión comercial. Más allá de la venta de boletos, cada evento reúne durante varias horas una red de negocios y servicios que funcionan de manera simultánea: restaurantes, barras de alimentos y bebidas, tiendas, estacionamientos, zonas preferenciales y experiencias premium. Coordinar estas actividades se ha convertido en una tarea central para los organizadores y administradores de recintos, que necesitan responder a una demanda concentrada en periodos muy específicos.

La magnitud de esta industria también se refleja en sus proyecciones económicas. De acuerdo con el Global Entertainment & Media Outlook 2026–2030 de PwC, el sector global del entretenimiento y los medios podría alcanzar un valor de 4.2 billones de dólares hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesto de 3.4%. El informe señala que el mercado creció 5.3% durante 2025 y anticipa un incremento de 4.6% en 2026, impulsado, entre otros factores, por las experiencias presenciales y la expansión de los ecosistemas digitales.

En este escenario, la gestión de un evento masivo implica atender distintas operaciones comerciales sin perder de vista el comportamiento de las ventas. Saber qué productos tienen mayor demanda, qué puntos necesitan reabastecimiento o en qué áreas se acumulan las transacciones permite tomar decisiones mientras el público permanece en el recinto, en lugar de esperar hasta el final para evaluar los resultados.

La información generada durante la jornada adquiere así un papel relevante en la administración. Cuando los datos de los puntos de venta pueden consultarse en tiempo real, los responsables de la operación tienen mayores elementos para identificar cambios en los patrones de consumo y ajustar la distribución de productos o recursos conforme evoluciona la actividad.

La infraestructura tecnológica es otro componente de este proceso. La conectividad debe responder al movimiento de miles de personas y permitir que los sistemas de cobro permanezcan disponibles en condiciones de alta demanda. Para ello, los equipos pueden recurrir a redes WiFi y telefonía móvil, dependiendo de las características del recinto y de las condiciones de conexión.

A esto se suma la velocidad de los pagos. La tecnología contactless, que permite realizar transacciones mediante tarjetas o dispositivos compatibles sin contacto físico con la terminal, contribuye a agilizar el cobro en los momentos de mayor concentración de asistentes. En eventos donde una gran cantidad de personas busca comprar alimentos, bebidas o mercancía durante los mismos intervalos, reducir el tiempo de cada operación puede facilitar el flujo en los puntos de venta.

Octavio Gómez de la Fuente, Head de Producto Adquirente para América Latina Norte de Fiserv, señaló que los grandes recintos requieren una infraestructura capaz de responder al aumento de la demanda y generar información útil para la toma de decisiones. La conectividad, la agilidad de los pagos y los datos provenientes de los puntos de venta, explicó, forman parte de una operación que necesita adaptarse mientras el evento está en curso.

La tendencia también apunta a integrar distintas funciones comerciales en una misma plataforma. Además de procesar pagos, estas herramientas pueden reunir información de ventas, administración de inventarios y reportes que faciliten el seguimiento de la actividad. La intención es reducir la fragmentación entre sistemas y ofrecer a los responsables una perspectiva más completa del funcionamiento del negocio.

Entre las soluciones de este tipo se encuentra Clover, un ecosistema de aplicaciones que, de acuerdo con Fiserv, se adapta a diferentes modelos comerciales. La plataforma incorpora procesamiento de transacciones, herramientas para administrar inventarios, funciones relacionadas con la operación de alimentos y bebidas y reportes accesibles desde una misma interfaz.

Para los organizadores y operadores de recintos, integrar estos procesos puede facilitar la supervisión de actividades que, aunque se desarrollan dentro de un mismo espacio, responden a necesidades distintas. La venta de mercancía, el servicio en restaurantes y bares o la operación de estacionamientos requieren mecanismos de control específicos, pero todos forman parte del resultado comercial de una jornada.

La evolución de los grandes eventos ha colocado la gestión de datos y pagos entre los elementos que acompañan la producción del espectáculo. La experiencia del público continúa siendo el eje de conciertos, festivales y competencias deportivas, pero detrás de ella existe una estructura comercial que debe coordinar transacciones, disponibilidad de productos y servicios bajo condiciones de demanda intensa.

En una industria que reúne cada vez más actividades dentro de un mismo recinto, la capacidad de consultar información durante la operación y responder con rapidez a los cambios del consumo se perfila como una herramienta importante para administrar los recursos y dar seguimiento al desempeño comercial.

Fiserv, empresa global de tecnología financiera que cotiza en el Nasdaq bajo la clave FISV, ofrece soluciones de pagos, procesamiento de cuentas, banca digital, adquirencia, servicios de red y comercio electrónico, además de Clover, su plataforma para la administración de negocios. La compañía forma parte de los índices Fortune 500 y S&P 500.

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