Héctor Castro Aranda | En el corazón de la colonia Americana, Guadalajara despierta con el delicioso aroma que sale de De Mañanita ki kiri ki, un rincón elevado encantador dedicado a los desayunos y brunch con sazón casera y recetas que vienen directo de la tradición familiar. Este lugar no solo ofrece buena comida, también contagia calidez, color y una atención cercana que se siente desde la entrada. Originalmente, De Mañanita comenzó en un espacio pequeño, pero gracias al cariño de sus comensales y la consistencia en su cocina, hoy opera en un local más amplio con una vista a la avenida Vallarta. El nuevo espacio, que alguna vez albergó al legendario video bar El Muro, ha sido transformado por completo: ahora está lleno de luz, color, plantas y ese espíritu acogedor que convierte cada visita en una experiencia hogareña. Con porciones generosas y platillos que reconfortan, De Mañanita ki kiri ki se ha convertido en una opción robusta para empezar bien el día con desayunos y brunch bien elaborados y bien servidos, para quienes buscan desayunos con identidad, elaborados con ingredientes frescos y ese toque de hogar que solo las recetas heredadas pueden ofrecer. Ideal para ir en familia, con amigos o para darse un gusto personal, este lugar celebra cada mañana como una oportunidad para compartir y saborear lo bueno de la vida.



Revista101.com, charló con Akemi Kaori Estrada, directora de De Mañanita ki kiri ki
—¿Qué es exactamente De Mañanita ki kiri ki?
—Es un concepto mexicano con una cocina tradicional, con desayunos típicos. Mi cocina no es tan técnica, más bien puedo decir que cocino como en casa, con las recetas de mi mamá. De hecho, estudié Negocios Gastronómicos, que incluye una parte de cocina, pero reitero: mi cocina es como en mi casa, y eso me gusta, que prueben y se sientan felices de estar consumiendo un platillo más casero. Son recetas mías y de mi mamá. Puedo decir que incluso he mejorado algunos de los platillos que ella me enseñó. Siempre me gustó la cocina y siempre quise estudiar algo que estuviera relacionado, justo con la gastronomía, y por eso siempre me fui por ese camino. En un inicio comenzamos con algo pequeño, y gracias a todos nuestros comensales pudimos expandirnos. Lo tenía en mi mente, lo plasmé, y al final dije: creo que sí, me gusta. Se siente como un lugar al que yo normalmente iría, y lo que más me satisface es que muchos clientes me lo mencionan. Se sienten como en casa, el trato es muy bueno.

Me gusta que los comensales se sientan apapachados y que vean que sí los escucho, que realmente perciban que estoy al tanto de lo que me dicen. Como se dice, el cliente siempre tiene la razón, y ellos son quienes te dan la pauta para saber qué hacer y qué no hacer en tu negocio. Por eso, siempre pongo mucha atención en lo que me van pidiendo. Me gusta que se sientan atendidos y escuchados, siempre.


—¿Gastronomía?
—Es desayuno y brunch, es variado. Tenemos como platillo estrella, puedo decirte, las quesabirrias, y en general, la birria. Siento que tiene muy buen sabor, muy buena consistencia. Las vas a probar y te van a gustar muchísimo. La birria no es de ningún estilo en particular: es estilo mío, una preparación única. Los chilaquiles son altamente recomendables, y más si les agregas cochinita pibil. Las salsas son uno de mis fuertes en la cocina, y con esas mismas se bañan los chilaquiles. Son de esas salsas que agarras un totopito y no quieres dejar de comer. Sí pican un poquito, pero la consistencia no es súper espesa ni muy densa: al paladar se sienten ligeras, con ese saborcito de casa, con el amor con el que hacemos todo. Entonces, en pocas palabras, tanto el local como el turista van a encontrar unos señores chilaquiles aquí. Porque creo que eso es lo que buscan actualmente los comensales: unos buenos chilaquiles que no se sientan industrializados. Otro buen platillo son nuestros baguettes, que miden 30 centímetros y van acompañados con papitas y ensaladita. Están muy exquisitos. Algo que identifica mucho al lugar son sus porciones.


La base del desayuno está en los clásicos, y aquí los huevos se sirven al gusto con jamón, pechuga de pavo, chorizo, tocino, a la mexicana o con espinacas. También hay versiones más elaboradas como los Huevos Rancheros o los Huevos de Mañanita, estos últimos con salsa roja, frijoles refritos, papas y tocino. El paquete mañanero incluye opciones de huevos o chilaquiles sencillos, acompañados de fruta y bebida. Los omelette, desde el vegetariano con espinaca y champiñones hasta combinaciones más robustas como el de pavo y manchego, chorizo y panela, o el contundente omelette «Meños» con chorizo, tocino, pavo, papas, frijoles y verduras, todos acompañados con frijoles refritos. Aquí, el desayuno nunca es tímido.


Los molletes vienen en presentaciones clásicas o con un giro como los de cochinita pibil, pierna y queso manchego, tocino,, o hasta versiones dulces con mantequilla y miel, lechera o mermelada de frutos rojos. Desde los hot cakes naturales con lechera o mermelada, hasta los de blueberry y mascarpone, todo es reconfortante. Los waffles como el del bosque con frutos rojos y helado de vainilla, o el Chocolatoso con chips de chocolate y crema batida, son un deleite. El brioche ki kiri ki se sirve con salsa de fresa y helado de vainilla, mientras que el de temporada cambia según la inspiración del chef. Las enchiladas aquí tienen variedad: clásicas, gallitas con salsa poblana, chipocludas, enmoladas, arrieras con salsa de jitomate, y las enfrijoladas, todas servidas con sus guarniciones justas y sabrosas.


Contamos con un buen café. Nuestro proveedor es de Chiapas, es café de altura, orgánico, y de verdad lo recomiendo: vale la pena probarlo. Procuramos que la mayor parte de nuestros insumos sean nacionales. También ofrecemos frappés, malteadas y una limonada mágica que cambia de color. ¿Por qué cambia de color? Porque utilizamos una plantita que le da un tono azul, y con la reacción de un cítrico, se transforma de azul a rosita. Trato de no usar químicos ni colorantes artificiales, y justo el color de esa limonada proviene naturalmente de esa planta. Los frappés también son muy buenos: las porciones te sorprenderían. Son bastante grandes y tienen un sabor delicioso.
De Mañanita ki kiri ki, Ignacio L Vallarta 1593 A, colonia Americana. Abierto de martes a domingos de 8:30 de la mañana a 3:30 de la tarde.

