
Miguel Rodríguez | Ni la lluvia ni el caos en los accesos pudieron opacar la euforia que se vivió 27 y 28 de agosto en la Arena VFG, con boletaje agotado. Donde el español, Rels B ofreció un concierto memorable dentro de su gira “a new star world tour”. El mallorquín volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los artistas más influyentes de la música urbana en español, con un espectáculo cargado de energía, innovación y momentos que quedarán grabados en la memoria de sus más de 30 mil seguidores en esas dos noches.

El show comenzó veinte minutos después de lo previsto, con un video en el que Daniel Heredia, nombre real del artista, aparecía en una divertida escena de Año Nuevo, para luego irrumpir en el escenario desde un cilindro ascendente que desató la locura del recinto lleno hasta la bandera. Con su ya clásico “¡Buenas noches, Barna!”, Rels abrió con «1 de enero» y «Punta Cana», marcando el inicio de una noche en la que el público sería parte fundamental: “Sin público no hay show”, repitió una y otra vez, dejando claro que la conexión con la gente era el motor del espectáculo.


Lejos de limitarse a lo básico, el artista apostó por una producción visual imponente: pantallas gigantes, un escenario con pasarela, un cilindro multifuncional que también sirvió como superficie de proyección y un cuerpo de baile que, junto a seis coristas, amplificó la potencia de cada tema. Hubo lugar para la fiesta con «Un Rodeooo» y «Sin Gato (MIAU!)», para la reflexión con «Se apaga/me apago» y para la emoción en su dueto con Lia Kali en «La vida sin ti», uno de los momentos más íntimos de la velada. La complicidad con su inseparable Omar Alcaide sumó toques acústicos que contrastaron con la fuerza del resto del repertorio.
Más allá de la espectacularidad, Rels B se mostró cercano y agradecido. Habló de su familia trabajadora, de sus orígenes en Mallorca “De la isla pa’ el fucking world” y de la importancia que México ha tenido en su carrera. Tras más de dos horas de espectáculo, la recta final llegó con himnos como «Buenos Genes» y el cierre simbólico con «a new star 2 0 2 4». La pantalla mostró imágenes de Rels formando una estrella, mientras las luces iluminaban al público, enviando un mensaje claro: cualquiera de los presentes puede ser la próxima gran estrella. Con una sonrisa enorme y visiblemente emocionado, Rels B se despidió reafirmando lo que muchos ya sabían: no es solo un cantante, es un fenómeno cultural que ha sabido ganarse al público sin perder la humildad que lo caracteriza.





