Hèctor Castro Aranda, texto y fotografía, enviado especial, Costa Mesa, California | ZZ Top se mantuvo como un trío sólido durante 51 años, hasta la triste partida de Dusty Hill en 2021. Ahora, los problemas de salud del baterista Frank Beard lo obligaron a ausentarse de esta gira, volver e irse, y nuevamente volver hace un par de días, lamentablemente en la fecha que estuvo Revista101.com, no estuvo presente y fue suplido por Michael Monahan el pasado 30 de agosto en el Pacific Amphitheatre de Costa, Mesa, California en el condado de Orange County. Eso deja al rey del estilo, el hombre del tono dorado, el reverendo Billy F. Gibbons, como el único miembro original en pie, con una presencia tan única y auténtica como siempre. A Gibbons lo acompañan en esta gira, Elevation, Elwood Francis, antiguo técnico de bajo de Hill, con su enorme barba plateada y un bajo con tantas cuerdas que haría dudar incluso a Rick Neilsen de Cheap Trick. Elwood Francis, un surfer, que fue contagiado con la magia ZZ TOP, que sobre el escenario se siente que llena el espacio, se ve a la altura y deja satisfecho a todos los que han seguido la historia de la pequeña gran banda de Texas, como ellos se hacen llamar.


Cuando ZZ Top subió al escenario, Gibbons y Francis deslumbraron con trajes nudie de brillantes incrustados y coreografías de groove en punto de las ocho de la noche, con una escenografía al mero estilo de los raperos de los 1980, un muro con grafitis y el logotipo de ZZ TOP, con los cerebros de sus amplificadores puestos de manera divertida por todo el escenario, 16 amplificadores Matador tan coloridos como los atuendos de esta velada, para comenzar fuertemente con «Got Me Under Pressure», tema de su material, Eliminator de 1983. Francis y Gibbons, llevan el espíritu de ZZ TOP, pero también es un golpe de realidad de que todas las grandes bandas de rock and roll están en tiempos extras, Gibbons de casi 76 años, deja pensando que ver una fecha de ZZ TOP, es ya un regalo mismo, una experiencia de vida que se tiene que aprovechar y más cuando hacemos cuenta que la banda no ha visitado México desde el 2003 y no se ve para cuando un retorno.


Su repertorio fue un banquete equilibrado entre sus mayores éxitos: clásicos bluseros de los años 1970 y los hits sintetizados de los 1980, en su mayoría del icónico Eliminator, con un par de sorpresas adicionales. Gibbons es la encarnación viva del humor relajado y la frescura sin esfuerzo, aunque deja que la música hable por sí misma. Y con razón: cada nota que toca es única, inconfundible y siempre suena increíble, desde sus inicios psicodélicos en The Moving Sidewalks. Michael Monahan, hizo una excelente labor en la batería, usando el kit completo de Frank Beard. Temas como «Jesus Just Left Chicago», «Gimme All Your Lovin», «I’m Bad I’m Nationwide», la más reciente «I Gotsta Get Paid, Just Got Paid » y con las legendarias guitarras peludas aunque sin girar esta vez, «Legs», fueron momentos cumbre, que disfrutaron los cerca de siete mil presentes en un concierto prácticamente agotado.


Uno de los momentos sorpresa de la noche fue su poderosa versión de Sixteen Tons, originalmente de Merle Travis. La re interpretación de ZZ Top le dio un giro humeante de rock sureño que, honestamente, superó al original. Cada miembro se veía completamente en casa sobre el escenario: maestros de su oficio, sin nada que demostrar pero aún tocando como si tuvieran algo importante que decir. Desde donde estaba, la mezcla de sonido se escuchaba equilibrada y clara, lo que siempre marca la diferencia en un concierto. Billy y Elwood se movían sincronizados durante las canciones, pequeños gestos de showmanship que convierten la música en vivo en un ritual compartido más que en una simple presentación. El público cantó cada canción, rugió y ovacionó al final de cada tema, alimentando aún más la energía que la banda había creado.

ZZ Top, con su inconfundible mezcla de rock cargado de blues, encanto tejano y sus icónicas barbas, cambiaron mas veces de guitarra que en una pasarela de moda. Para la parte final «Brown Sugar», con un swing blusero, «Tube Snake Boogie «, desatando de nuevo la rebeldía en la pista, y finalmente, con la complicidad de Elwood, la inevitable y poderosa «La Grange». El escenario se llenó de burbujas, la seguridad cedió y la multitud disfrutó bailando y cantando al unísono. Ese riff, incluso después de 50 años, sigue siendo infalible. Y así, sin discursos largos ni despedidas fingidas, un saludo característico y salida por el lado derecho del escenario. ZZ TOP, no acostumbra a tener giras o fechas constantes por el sur de California y aprovechar ver artistas de este nivel se vuelve cada vez más difícil, la edad de estas personalidades es una carrera contra el tiempo.

Pero ZZ TOP, no fue la única leyenda sobre el escenario, la agrupación invitada para calentar motores, fue la banda británica, Foghat, que se encuentran celebrando más de 50 años de carrera. Foghat, es una de esas bandas que se convirtieron en sinónimo del rock clásico con tintes de blues y boogie, con músicos con raíces profundas en el rhythm & blues, rápidamente encontraron su sello propio: riffs directos, un groove inconfundible y un estilo que los hizo destacar en la escena estadounidense, donde alcanzaron enorme popularidad. La banda resonó por todo el lugar con toda esa carga propia de ese buen rock and roll, áspero y grueso. La historia de Foghat, se mantiene con su único miembro original, Roger Earl en la batería. En el año 2000, murió la voz fundadora, «Lonesome» Dave Peverett y el guitarrista principal Rod Price a los pocos meses y el bajista Tony Stevens, simplemente se retiró de la música. Pero los nuevos integrantes han hecho un trabajo grandioso como en la nueva voz por parte de Scott Holt y en la guitarra, Bryan Bassett, que ya lleva más de 25 años con ellos. La próxima semana Revista101.com, les estará compartiendo la cobertura de la gira de despida de The Who, desde el Hollywood Bowl en Los Angeles, California.



