Héctor Castro Aranda | También conocido por ser un tranquilo Doctor en Matemáticas, Dan Snaith siempre ha sido una estrella del dance poco probable. Sin embargo, veinte años después de su debut bajo el nombre Caribou, el músico canadiense sigue siendo completamente merecedor de ese título, responsable de una electrónica con alma que une tanto a los clubbers más exigentes como a los melómanos audiofilos.


Ambos mundos estuvieron presentes en la edición 2025 del Portola Festival en el Puerto 80 de San Francisco, California, donde durante poco más de 50 minutos trataron de mostrar lo más posible de su trabajo entre clásicas melodías y nuevos temas. Demostrando que los artistas y la inteligencia artificial no tienen por qué estar enfrentados, Honey del año pasado2024, su trabajo más enfocado a la pista de baile, muestra a Snaith utilizando la tecnología emergente para modular y potenciar su voz, integrándola con algunas de las producciones más cinéticas de toda su carrera. En vivo, esos arreglos resultaron aún más emocionantes, reimaginados con destreza por su banda habitual, compuesta por los multiinstrumentistas Ryan Smith, John Schmersal y el baterista Brad Weber.


El show comenzó con Volume, tema que interpola samples del clásico de 1987 Pump Up The Volume de Marrs, marcando el tono con sus contundentes beats four-to-the-floor, que poco a poco se transformaron en los sintetizadores centelleantes de Climbing, evocando la era Discovery de Daft Punk. Sin perder el ritmo, la banda enlazó sin pausa con Odessa, una pieza atmosférica impulsada por sonidos gamelán, tomada del álbum Swim de 2010. El efecto hipnótico se amplificó gracias a las luces rojas intensas, los estrobos frenéticos y las animaciones psicodélicas en dos tonos que mostraban figuras geométricas giratorias. Es un deleite escuchar en vivo a los canadienses de Caribou en vivo, la electrónica con instrumentación orgánica siempre será una munición de energía, que veremos el 12 de octubre en Guadalajara en el Festival Día de Campo, en las instalaciones de Educare, donde compartirán escenario con los británicos de Disclosure.


Estructurado como un set de DJ perfectamente armado, Snaith y compañía navegaron entre temas nuevos y antiguos construyendo el clímax con precisión. El viaje psicodélico y pausado de Sun dio paso a los cortes vocales entrecortados de Never Come Back, que a su vez abrieron espacio para la energía ochentera de Over Now. Para cuando llegó el breakdown lleno de graves de “Broke My Heart”, los más de 20 mil reunidos bailaban sobre el estacionamiento de maniobras del puerto con un enorme buque detrás como escenografía. “Can’t Do Without You” ofreció una dosis abundante de euforia espacial, el material más reciente dejó claro que Snaith no ha perdido intensidad con los años, sino que sigue ampliando los límites entre la emoción humana y la innovación tecnológica.


