Héctor Castro Aranda | En septiembre, el Puerto 80 en San Francisco, se convirtió en una auténtica fiesta discotecaria de 1981 dentro de las actividades del Festival Portola, una creación de Goldenvoice, los mismos encargados de Coachella. Cerca de 20 mil personas, quedaron perplejas con el sonido y la presencia del artista francés, Dabeull, que arrivó con su banda en vivo de varios elementos. ¿Buscan funk?. La respuesta fue un rugido afirmativo, un reflejo del poder de una música que, gracias a Dabeull, vuelve a ocupar un lugar central en la escena contemporánea.

Raphaël Année, conocido profesionalmente como Dabeull, se encuentra promocionando Analog Love, co una clara misión, revitalizar el funk en la era moderna. “Mi trabajo es hacer que el funk vuelva a ser música actual,” afirma Dabeull. “No hago funk por dinero, hago funk por los sueños de la gente.” La historia de Dabeull comienza en París, donde descubrió el funk estadounidense gracias a amigos y visitas frecuentes a tiendas de discos durante su adolescencia en los años 1990. Sin formación académica en música, su escuela fueron los vinilos de bandas como Bar-Kays, Zapp y Roger, Lakeside. Repetía las grabaciones una y otra vez, diseccionando los bajos, guitarras y efectos para entender la esencia del género.

Este apego al funk clásico tiene raíces en un fenómeno histórico: gran parte del funk de principios de los 1980, nunca alcanzó la popularidad masiva fuera de la comunidad afroamericana, debido al rechazo de la música disco en la radio pop. El sonido de Dabeull destaca por su enfoque analógico. “Es uno de los mejores, si no el mejor, artista de funk moderno por su estética analógica, sintetizadores en vivo, grabados de manera cruda. Sobre el escenario de Portola, en el escenario secundario, con un bello atardecer, perdimos la cuenta de cuantos sintes análogos había por todos lados, siendo ocupados, por que las computadoras y efectos inmediatos están prohibidos en la filosofía Dabeull.




Para la grabación de Analog Love, Dabeull incluso adquirió la consola que Michael Jackson utilizó para Thriller. Restaurarla requirió dos meses de trabajo diario, pero el resultado fue una magia palpable en las pistas. Canciones como “Look in the Mirror” evocan la fuerza de Jackson, mientras que “Fabulous Kisses” recoge la elegancia sensual de los clásicos de los 1980. Cada producción mantiene la esencia del boogie: bajos poderosos, sintetizadores brillantes y percusiones precisas que invitan al público a moverse.



El impacto de Dabeull no se limita al estudio. En sus conciertos, fragmentos de Earth, Wind & Fire, Rah Band o Michael Sembello se entrelazan con sus propias composiciones, creando un puente entre el funk clásico y la innovación contemporánea del disco. La recepción fue totalmente entusiasta, su show en San Francisco, fue todo un impacto, toda las asistencia no resistió a las fuertes melodías funkosas y la enorme explanada se convirtió en una pista de baile. Personas de varias partes viajaron para ver esta presentación ya que es muy difícil poder ver el proyecto en vivo de Dabeull, por costos y el trabajo que implica viajar con instrumentos que no se pueden rentar. Lo más notable de Dabeull es cómo conecta con audiencias que no vivieron la era dorada del funk de los 1980.


