El Paisaje Agavero comprende 34 mil 658 hectáreas en los municipios de El Arenal, Amatitán, Tequila, Magdalena y Teuchitlán.
Su valor está vinculado a la continuidad histórica del cultivo del agave, al desarrollo de la industria tequilera y a la permanencia de una cultura que ha dado identidad a Jalisco dentro y fuera del país.

La inscripción ante la UNESCO fue resultado de un proceso iniciado en 2001, con la elaboración de la candidatura y el trabajo conjunto entre el Gobierno del Estado, el INAH federal, el Centro INAH Jalisco y los municipios.
También impuso una responsabilidad al Gobierno Mexicano a través de su representatividad estatal en Jalisco y sus municipios: conservar un paisaje vivo, productivo e identitario, donde el cultivo del agave azul, las antiguas haciendas, las destilerías, los poblados y las tradiciones asociadas al tequila forman parte de una herencia de la humanidad.

A dos décadas de que el “Paisaje Agavero y las Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila” fueron inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, el Gobierno de Jalisco, mediante la Secretaría de Cultura, en coordinación con el Gobierno de México a través del INAH, la Cámara de la Industria Tequilera, Consejo Regulador del Tequila, así como los municipios que integran la comarca tequilera refrendan su compromiso para proteger uno de los territorios culturales más reconocibles de México.

La declaratoria fue aprobada en votación unánime el 12 de julio de 2006. Finalmente el 16 de julio, durante su XXX Conferencia en Vilnius, Lituania, la UNESCO inscribió al Paisaje Agavero y las Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila en la Lista del Patrimonio Mundial en la categoría de Paisaje Cultural.

En 2005, el expediente fue entregado al Centro de Patrimonio Mundial en París, Francia, y un año después el Comité aprobó la inscripción de forma unánime.
El reconocimiento se sustentó en criterios culturales que distinguen al sitio por su paisaje productivo, su arquitectura industrial, la continuidad de saberes ligados al agave y su asociación simbólica con México.
La UNESCO valoró la relación entre la tradición mesoamericana del agave y los procesos de destilación, así como la importancia de haciendas y destilerías que documentan más de dos siglos de historia.

A 20 años de su inscripción, el Paisaje Agavero mantiene su condición de símbolo cultural, económico y social. Sus campos, fábricas, poblados y rutas no son sólo una postal ligada al tequila, sino un territorio donde la historia productiva se mezcla con la vida cotidiana de miles de personas.
Con motivo del vigésimo aniversario, la Secretaría de Cultura confirma sus acciones de coordinación con los municipios que integran la zona protegida, a través del trabajo sobre el Plan de Manejo del Patrimonio y de una agenda interinstitucional que involucra a dependencias estatales, al INAH, especialistas y gobiernos municipales. Revista101.com


