
Fatima Labrador, texto, Miguel Rodríguez, fotografía | Alejandro Sanz, regresó a Guadalajara como parte de su nueva gira mundial, ¿Y Ahora Qué?, el tres de octubre en el Coliseo GNP, su primer estadio en siete años en la ciudad. Sanz presentó una propuesta que combina las canciones que han definido su carrera con material de su más reciente producción discográfica, el EP ¿Y Ahora Qué?, publicado en 2025. La selección musical reunió distintas etapas de su repertorio e incorporó temas como «Palmeras en el Jardín», «Bésame», su colaboración con Shakira, y «Hoy No Me Siento Bien», grabada junto a Grupo Frontera.

Vestido con pantalón oscuro, camisa a juego y gafas de sol, Sanz apareció en el escenario con su guitarra eléctrica, acompañado por su banda y recibido por 20 mill personas que esperaba volver a escuchar en directo las canciones de uno de los intérpretes más reconocidos de la música en español. Las imágenes de relojes antiguos y relojes de arena acompañaron los primeros instantes del espectáculo, cuya apertura estuvo a cargo de «Desde Cuándo».

La presentación, que comenzó alrededor de las 9:30 de la noche, llegó después de una jornada marcada por la lluvia, que dio tregua justo antes del inicio del espectáculo. Con el público listo para reencontrarse con su música, para continuar con «Bésame», «A la Primera Persona», «Mi Soledad y Yo» y «El Vino de Tu Boca». Desde los primeros acordes, el recinto se convirtió en un coro multitudinario. Mujeres y hombres acompañaron al intérprete en cada canción, confirmando la conexión que mantiene con el público mexicano y, particularmente, con Guadalajara, ciudad que ocupa un lugar especial en su vida personal.

Uno de los momentos destacados llegó con «Capitán Tapón» y «Por Bandera», durante cuya interpretación apareció la bandera mexicana. El gesto reforzó el vínculo del cantante con el país que lo ha recibido durante décadas y que ha sido una plaza fundamental en su trayectoria musical. La relación de Sanz con Guadalajara también tuvo un componente familiar. Durante la noche, el artista expresó el cariño que siente por la ciudad y recordó que aquí vive su hija Manuela, una razón que vuelve todavía más significativo cada regreso a tierras tapatías. Su presencia acompañándolo durante esta visita añadió un matiz especial a una presentación que trascendió el recorrido habitual por sus éxitos.

El repertorio avanzó entre canciones que invitaron a bailar y otras que despertaron recuerdos entre los asistentes. «Quisiera Ser» devolvió al público a una de las etapas más reconocibles de su carrera, mientras que «A la Primera Persona» y «Mi Soledad y Yo» dieron paso a momentos de mayor intensidad emocional. La nueva etapa musical del español también estuvo representada por «Hoy No Me Siento Bien», tema que interpretó acompañado de una reflexión sobre la importancia de afrontar los días difíciles sin perder de vista el afecto y la solidaridad. «La vida es un instante, es un segundo, un momento», compartió Sanz con los asistentes, antes de invitar a mirar más allá del odio y las dificultades cotidianas. Su mensaje puso en el centro la importancia de quererse y acompañarse, una pausa reflexiva dentro de una noche dominada por la música y la celebración colectiva.
La recta final mantuvo la intensidad con «Cuando Nadie Me Ve», «El Alma al Aire», «Mi Marciana» y «No Es Lo Mismo», canciones que evidenciaron la amplitud de un repertorio capaz de transitar entre la intimidad, el ritmo y la energía de los grandes escenarios. A lo largo de la presentación, el público acompañó al español con aplausos y voces que se sumaron a las interpretaciones. Después de poco más de dos horas, Alejandro Sanz reservó para el cierre una de las piezas fundamentales de su historia con México. «Corazón Partío»



