El descenso de temperatura no es el único responsable de que busquemos más alimentos reconfortantes. Sueño, horarios, actividad física y exposición a la luz también pueden modificar nuestras señales de hambre y saciedad.
En cuanto baja la temperatura, cambian también algunos de nuestros antojos: buscamos algo caliente, aparece el pan dulce, el chocolate se vuelve más tentador y una taza de café parece pedir acompañamiento.
Pero no todo lo que sentimos como “hambre” es realmente hambre. Y distinguir entre una necesidad física, el apetito y un antojo puede cambiar la manera en la que respondemos a ellos.

De acuerdo con la nutriologa Daniela Beas Magdaleno, especialista en Nutrición Clínica, durante los meses de frío podemos percibir un mayor apetito, aunque esto no significa necesariamente que nuestro organismo necesite muchas más calorías.
El frío puede aumentar ligeramente el gasto energético relacionado con la termorregulación, pero también entran en juego otros factores como cambios en el sueño, los horarios, la exposición a la luz y el nivel de actividad física.
El problema no siempre está en lo que comes, sino en saber qué estás sintiendo
La diferencia entre hambre, apetito y antojo puede parecer sutil, pero es una de las primeras cosas que conviene reconocer.
El hambre física responde a una necesidad fisiológica de energía y nutrientes. El apetito está más relacionado con el deseo o interés por comer. El antojo, en cambio, suele ser mucho más específico: no queremos simplemente comer, queremos precisamente ese chocolate, ese pan o ese alimento que tenemos en mente.

Una forma sencilla de reconocerlo es preguntarnos qué tan flexible es nuestra elección. Cuando existe hambre física, diferentes alimentos pueden resultar satisfactorios; cuando se trata de un antojo, normalmente existe una preferencia muy concreta.

Y durante los meses de frío, estos deseos pueden coincidir con cambios en nuestra rutina. Dormimos diferente, modificamos horarios, podemos movernos menos y también cambia nuestra exposición a la luz. Todos estos factores pueden influir en las señales de hambre y saciedad.
El frío no obliga a comer más
Pensar que porque hace frío necesitamos comer mucho más es una simplificación.
Sí puede existir un ligero incremento en el gasto energético relacionado con mantener la temperatura corporal, pero eso no significa que tengamos que aumentar de manera importante nuestra alimentación.

Lo que sí puede convertirse en un problema es recurrir constantemente a alimentos altos en azúcares simples o carbohidratos refinados cada vez que aparece un antojo.
“A la larga, puede ser un factor de riesgo para desarrollar diversas enfermedades metabólicas como resistencia a la insulina, diabetes, hígado graso, etc.”, señala la especialista.
La solución tampoco es prohibir todo aquello que disfrutamos
“Siempre hay alternativas más saludables, aunque no está mal de vez en cuando satisfacer tu antojo”, explica la Mtra. Beas Magdaleno.
La clave está en que el antojo no sea la única respuesta que tenemos frente al hambre o que termine sustituyendo constantemente comidas completas.
La saciedad se construye desde el plato
Si después de comer volvemos a tener hambre rápidamente, quizá vale la pena mirar qué había en esa comida.
Para la especialista, la fibra y las proteínas son dos nutrientes importantes para prolongar la sensación de saciedad. La fibra puede retrasar la digestión y estimular señales relacionadas con la sensación de estar satisfecho.

Por eso, más que pensar en eliminar los carbohidratos, una estrategia puede ser combinarlos con otros nutrientes.
Un ejemplo sencillo es la avena acompañada con nueces o almendras y una fuente de proteína como queso cottage o yogur griego.
“Al combinar, por ejemplo, avena con nueces o almendras, nos da mayor saciedad y además nos ayuda a mantener nuestra glucosa estable”, señala la especialista.
Avena caliente: una alternativa para los meses fríos
Los alimentos reconfortantes no tienen por qué desaparecer cuando llega el frío.
La avena puede ser una alternativa especialmente práctica porque puede prepararse caliente, incorporar especias y convertirse en una opción dulce que también puede formar parte de una alimentación equilibrada.
Además, la avena de grano entero contiene beta-glucanos, una fibra soluble que forma un gel viscoso en el intestino. De acuerdo con la especialista, este componente favorece la digestión y puede contribuir al control de glucosa, insulina y a disminuir el colesterol LDL.

“La avena puede prepararse de manera más dulce agregando especias y esto nos da una alternativa a un postre saludable”, explica.
Para hacerla más completa, la recomendación es combinarla con una fuente de grasa saludable y proteína.
Una opción es preparar avena cocida con agua, vainilla y canela, acompañada de almendras y queso cottage. También puede combinarse con yogur griego, fruta o semillas.
¿Y la granola?
La granola puede funcionar como complemento y no necesariamente como el único alimento de una comida.
Entre las combinaciones recomendadas por la especialista se encuentran yogur con fruta y granola, queso cottage con fruta y granola, así como utilizarla como complemento de preparaciones como hot cakes o pan francés.

Al elegir una granola, recomienda revisar su composición y prestar atención a aspectos como el contenido de fibra, azúcares añadidos, grasas saturadas, colorantes y otros aditivos.
En este tipo de preparaciones pueden incorporarse productos como las avenas y granolas Granvita, ya sea durante el desayuno, como colación o como complemento de otras comidas.La recomendación es integrarlas con otros alimentos para construir una preparación más completa, en lugar de consumirlas de manera aislada.
Tres opciones para una mañana fría y con prisa
Cuando el tiempo es limitado, comer mejor no necesariamente implica cocinar durante horas.
Avena caliente con especias y nueces.
Avena cocida con canela o vainilla, acompañada de almendras y una fuente de proteína como queso cottage.
Yogur con fruta y granola.
Una preparación sencilla que puede resolverse en pocos minutos y combinar diferentes grupos de alimentos.
Licuado de proteína con avena.
Una alternativa práctica para quienes necesitan desayunar rápidamente antes de comenzar su jornada.

El mito: “si hace frío, necesito comer mucho más”
No necesariamente.
Aunque el frío puede aumentar ligeramente el gasto energético relacionado con la termorregulación, esto no significa automáticamente que una persona necesite incrementar de manera importante su consumo de alimentos.
También es importante distinguir entre hambre física y antojo.
Si han pasado varias horas desde la última comida y diferentes alimentos resultan atractivos, probablemente se trata de hambre. Si, en cambio, existe el deseo específico por un alimento determinado, puede tratarse de un antojo.
Reconocer la diferencia permite tomar decisiones con mayor conciencia, sin convertir la alimentación en una lista de prohibiciones.
La clave no es prohibir el antojo, sino entenderlo
Llegar al otoño no significa que haya que eliminar el pan, el chocolate, los postres o cualquier otro alimento que disfrutemos.
Tampoco significa que cada antojo deba satisfacerse automáticamente.
La especialista recomienda evitar ayunos prolongados, procurar suficiente fibra dietética y mantener actividad física de manera regular como parte de los hábitos que pueden ayudar a mantener una alimentación equilibrada durante esta temporada.

Porque quizá la próxima vez que aparezca ese antojo de pan dulce a media tarde, la pregunta no sea “¿me lo puedo comer?”, sino algo mucho más útil:
¿Tengo hambre, tengo apetito o simplemente se me antoja?
Saber la diferencia puede ser el primer paso para tomar mejores decisiones sin dejar de disfrutar los alimentos que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Acerca de Granvita
Granvita es una empresa 100% mexicana fundada en 1982, especializada en el desarrollo de alimentos como avenas, granolas y cereales. La compañía fue pionera en México en la comercialización de granola, en el lanzamiento de avena en bolsa y en el desarrollo de una línea de productos 0% azúcar.
En 2026, Granvita amplió su presencia internacional mediante la adquisición de la empresa estadounidense Michele’s Granola, dedicada a la fabricación de granola premium.
Actualmente, Grupo Vida tiene presencia en México, Estados Unidos y Canadá, además de operaciones productivas en México, Chile y Canadá.
Conexión Saludable
Es una iniciativa y plataforma educativa creada por Granvita orientada a profesionales de la salud, nutriólogos, médicos y público en general en donde se ofrece:
Educación continua: webinars en vivo, grabaciones, podcasts y recursos descargables gratuitos para especialistas de la nutrición y la salud.
Contenido de bienestar: pláticas, entrevistas con expertos (como especialistas en nutrición deportiva o microbiota) y consejos sobre alimentación consciente a través de sus canales oficiales.
Comunidad para nutriólogos: un espacio de vinculación para formar una red de profesionales comprometidos con la salud de las familias en México.
Puedes registrarte y conocer más detalles en el sitio oficial de Conexión Saludable Granvita: https://conexionsaludable.com.mx/

Sobre la especialista
Daniela Beas Magdaleno es especialista en Nutrición Clínica y forma parte de Conexión Saludable. Cuenta con cédula profesional 13371841 y cédula de Maestría en Nutrición Clínica 15210939.
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