Héctor Castro Aranda | Más de cuatro décadas después de irrumpir en la escena del rock en español, Hombres G mantiene intacta su capacidad para convertir un concierto en un recorrido por la memoria colectiva. La agrupación española se presentó el 20 de octubre en el Auditorio Telmex, para dar inicio a su gira Los mejores años de nuestra vida, con un repertorio de 24 canciones que reunió romance, humor, guitarras y recuerdos compartidos por distintas generaciones.
La noche tuvo como punto de partida una de las declaraciones más directas de su repertorio: “Voy a pasármelo bien”. Desde los primeros acordes, la banda dejó claro que la intención era celebrar una historia musical que continúa encontrando eco entre quienes crecieron con sus canciones y quienes las han descubierto con el paso de los años. El público respondió cantando junto a David Summers, en una presentación donde las voces de los asistentes fueron tan importantes como las que provenían del escenario.
El recorrido continuó con “Chicas cocodrilo”, “Mujer de bandera” y “No te escaparás”, una secuencia que recuperó el carácter desenfadado que distinguió a Hombres G desde sus primeros años. La agrupación ha sabido construir una identidad que combina melodías inmediatas, letras que se instalan en la memoria y una actitud que nunca ha necesitado excesos para conectar con su audiencia.
Lo interesante de su permanencia es que sus canciones no pertenecen exclusivamente a una época. Para algunos asistentes, escuchar estos temas significó regresar a los años en que los discos, los casetes y las estaciones de radio eran las principales vías para descubrir música; para otros, representó la oportunidad de escuchar en directo a una banda que forma parte de la historia familiar. En el Telmex, coincidieron distintas edades, experiencias y recuerdos unidos por un repertorio que ha conseguido mantenerse vigente.
La presentación avanzó hacia canciones como “Solo otra vez”, “Chico, tienes que cuidarte” y “Me siento bien”, antes de abrir espacio a uno de los terrenos donde Hombres G ha demostrado una especial capacidad para conectar con su público: las historias sentimentales. “Si no te tengo a ti”, “Un par de palabras”, “Te necesito” y “Dos imanes” llevaron el concierto hacia ese espacio en el que las letras adquieren un significado personal.
En la música de Hombres G, el amor rara vez aparece como una historia solemne. Sus canciones suelen acercarse a las relaciones desde la espontaneidad, el deseo, la inseguridad y el humor, con personajes que se enamoran, se equivocan y buscan una respuesta que no siempre llega. Esa manera de contar historias contribuyó a que sus composiciones trascendieran el momento en que fueron publicadas y terminaran acompañando experiencias de vida muy distintas.
Con “¿Qué soy yo para ti?” y “Lo noto”, el público siguió recorriendo una discografía que ha encontrado en México uno de sus territorios más receptivos. La relación entre la banda y sus seguidores mexicanos no se limita a la popularidad de sus sencillos más conocidos: también se refleja en la continuidad de sus visitas, en la respuesta a sus presentaciones y en la facilidad con que sus canciones son reconocidas desde los primeros acordes.
Uno de los momentos más esperados llegó con “Te quiero”, una de esas composiciones que han superado la distancia entre el escenario y las historias personales de sus oyentes. La canción forma parte de un catálogo que se ha transmitido entre generaciones y que mantiene su fuerza en el formato en vivo, donde cada coro se convierte en una oportunidad para compartir algo más que una melodía.
La energía cambió nuevamente con “Indiana” y “Suéltate el pelo”. El repertorio mostró las distintas facetas de una agrupación que no depende únicamente de sus baladas para mantener la atención del público. En sus canciones más rápidas y desenfadadas aparece ese espíritu juvenil que caracterizó sus primeros años y que sigue formando parte de su personalidad sobre el escenario.
La inclusión de “Gilipollas”, tema de su álbum Acojonante, también permitió incorporar material más reciente a una presentación dominada por canciones que han acompañado a sus seguidores durante décadas. Este equilibrio es importante para una banda que celebra su historia sin convertirla en una pieza de museo. Los clásicos siguen siendo fundamentales, pero el presente también tiene un lugar dentro de su propuesta.
Durante la noche, David Summers agradeció al público mexicano el cariño que ha recibido Hombres G a lo largo de su carrera. Sus palabras encontraron respuesta en los aplausos de los asistentes, en una muestra de la relación que el grupo ha construido con un país que ha sido una parada recurrente en su trayectoria internacional.
México ocupa un lugar especial en la historia de la banda española. Sus canciones forman parte del repertorio habitual de reuniones, fiestas y encuentros entre amigos, pero también han acompañado momentos más íntimos: amores que comenzaron, relaciones que terminaron y recuerdos que permanecen incluso cuando las circunstancias cambian. Esa diversidad de significados ayuda a explicar por qué un concierto de Hombres G puede reunir a personas que no necesariamente comparten la misma edad, pero sí conocen buena parte de sus canciones.
La segunda mitad del espectáculo reservó espacio para algunos de los temas más representativos de su trayectoria. “Visite nuestro bar” recuperó el lado festivo del grupo, mientras que “Marta tiene un marcapasos” volvió a poner de manifiesto su habilidad para convertir una historia singular en una canción reconocible desde sus primeros compases.
La recta final continuó con “Los mejores años de nuestra vida” y “Temblando”, dos piezas que conectaron con la dimensión emocional del concierto. El título de la gira adquirió entonces un sentido particular: no necesariamente se trata de regresar a un pasado idealizado, sino de reconocer que las canciones pueden conservar un lugar importante en el presente, incluso cuando quienes las escuchan han cambiado y sus vidas han tomado caminos diferentes.
Con “Venezia”, la banda mantuvo la intensidad antes de llegar a “Sufre mamón (Devuélveme a mi chica)”, una de las composiciones más emblemáticas de su repertorio. El cierre reunió el humor, las guitarras y los coros colectivos que han acompañado a Hombres G desde sus primeros años, con un público dispuesto a cantar cada palabra.

