Héctor Castro Aranda | El Auditorio Telmex, cimbró con una mezcla de nostalgia y energía rockera cuando Toto, llegó a la ciudad el 17 de diciembre como parte de su nueva gira mundial. El conjunto responsable de temas atemporales como “Africa”, “Hold the Line” y “Rosanna”, ofreció una presentación demoledora que mantuvo al público cantando de principio a fin y reviviendo algunos de sus recuerdos más entrañables así como con Christopher Cross como el acto abridor de lujo, los fans llegaron temprano para asegurar su lugar en un evento con taquilla agotada, ansiosos por una noche que prometía y cumplió. Una dosis perfecta de suaves vibras de yacht rock.

En una noche fría, la asistencia se acomodo en sus asientos para disfrutar del canta autor de San Antonio, Texas, Christopher Cross transportó al público a la era dorada del soft rock con un set impecable de clásicos. El cantautor ganador del Grammy, respaldado por una pulida banda de seis músicos, abrió con fuerza con “All Right”, dejando claro desde el inicio su característico timbre aterciopelado y su impecable musicalidad. Cross equilibró con maestría temas animados y baladas emotivas, enlazando de forma natural con “Never Be the Same”, una canción que destacó por las armonías ajustadas y la instrumentación con tintes jazz. La ovación estalló cuando sonaron los primeros acordes de “Sailing”, cuya melodía etérea encajó a la perfección con la cálida noche floridana. La energía volvió a elevarse con “Arthur’s Theme (Best That You Can Do)”, coreada palabra por palabra por el público. Cross mantuvo el ritmo con cortes menos obvios como “The Light Is On” y “No Time for Talk”, demostrando que su catálogo va mucho más allá de los sencillos más conocidos. Cerró su set con una poderosa versión de “Ride Like the Wind”, cuyo ritmo imparable y solo de saxofón desataron una ola de energía en todo el recinto. Al finalizar, Cross agradeció al público con genuina calidez, dejando el escenario perfectamente listo para el acto estelar de la noche.

Con las luces apagándose y los acordes iniciales de “Child’s Anthem” retumbando en las bocinas, Toto apareció ante una ovación ensordecedora. La banda, encabezada por el miembro fundador Steve Lukather en la guitarra y el histórico vocalista Joseph Williams, acompañados por una alineación de músicos de primer nivel, demostró por qué siguen siendo uno de los actos más respetados en la historia del rock. Desde la primera nota quedó claro que Toto estaba en plena forma: los solos de Lukather fueron incendiarios, la voz de Williams se elevó con fuerza y la base rítmica, sostenida por el experimentado baterista Shannon Forrest, se mostró sólida e implacable.
El setlist fue una auténtica cátedra que combinó éxitos y joyas profundas del catálogo, incluyendo “Rosanna” con su inconfundible groove shuffle, una versión especialmente emotiva de “I Won’t Hold You Back” con un espectacular solo de teclados a cargo de Greg Phillinganes, quien estuvo en la grabación de Thriller, Bad y Dangerous de Michael Jackson y como director artístico de respectivas giras y “Anger Don’t Cry”, que terminó convirtiéndose en un enorme coro colectivo con todo el público cantando al unísono. Uno de los momentos más destacados de la noche fue la improvisación extendida durante “White Sister”, donde la banda dejó claro su virtuosismo. Lukather intercambió solos con Phillinganes, mientras el bajista John Pierce sostuvo el groove con precisión absoluta en temas como “Home of the Brave” y “Don’t Chain My Heart”. Aunque la música de Toto tiene sus raíces en los años setenta y ochenta, la ejecución se sintió fresca y llena de energía renovada. Williams, además, se mostró magnético sobre el escenario, conectando con el público entre canciones con humor y sincero agradecimiento. Hold the Line” y posterior definitivo “Africa”, cerró la noche de manera triunfal. Cuando las últimas notas se desvanecieron, el público estalló en aplausos, consciente de haber sido testigo de algo verdaderamente especial.


