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Durante décadas, el vinilo fue el corazón de la industria musical. Desde mediados del siglo XX, los discos de larga duración dominaron el consumo global, convirtiéndose en el formato por excelencia para escuchar música. Sin embargo, su caída fue tan abrupta como significativa. A finales de los años ochenta y principios de los noventa, la irrupción del CD marcó un punto de quiebre: la industria apostó por la portabilidad, la durabilidad y la promesa de una mejor calidad digital. Para inicios de los años 2000, con la llegada del MP3 y las plataformas digitales, el vinilo parecía condenado a convertirse en una reliquia.
El declive fue evidente. Entre 1990 y 2005, las ventas globales de vinilos se redujeron a cifras marginales, representando menos del 1% del mercado musical. Las grandes disqueras dejaron de producirlos de forma masiva y muchas plantas de prensado cerraron. El formato sobrevivió apenas gracias a coleccionistas, DJs y nichos específicos como la música electrónica y el hip hop, donde la tornamesa seguía siendo herramienta esencial.

Sin embargo, lo que parecía un final definitivo se transformó en uno de los regresos más inesperados de la industria cultural. A partir de la década de 2010, el vinilo comenzó a experimentar un resurgimiento sostenido. Impulsado por una nueva generación de oyentes, el formato volvió a posicionarse no solo como un medio de reproducción, sino como un objeto cultural. La experiencia táctil, el arte de las portadas y la calidez del sonido analógico se convirtieron en elementos clave frente a la inmediatez del streaming. Hoy, el vinilo vive un nuevo auge. De acuerdo con reportes recientes de la IFPI, el formato representa alrededor del 7% de los ingresos globales de música grabada en formato físico, con un crecimiento constante año con año. En mercados como Estados Unidos y Reino Unido, incluso ha superado en ingresos al CD, consolidándose como el formato físico dominante.

Este fenómeno no se limita a la nostalgia. Artistas consolidados y emergentes han adoptado el vinilo como parte esencial de sus lanzamientos. Figuras como Taylor Swift, Harry Styles o Arctic Monkeys han impulsado ventas millonarias en este formato, mientras que proyectos independientes lo utilizan como carta de presentación estética y artística. El vinilo se ha convertido en una declaración: escuchar música con tiempo, intención y sentido de pertenencia. En México, este resurgimiento también ha encontrado eco. Aunque el mercado sigue siendo más pequeño en comparación con otras regiones, el país ha mostrado un crecimiento sostenido en consumo de vinilos, impulsado por ferias, tiendas especializadas y una comunidad cada vez más activa de coleccionistas. Ciudades como Guadalajara han sido clave en este movimiento, consolidando espacios donde la cultura del disco se mantiene viva.

En ese contexto, el regreso de Vinylmania Guadalajara marca un momento significativo. El evento, que celebra una década de existencia, vuelve tras siete años de ausencia para reencontrarse con su público los días 24, 25 y 26 de abril en El Que Pues, uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad desde 1991, reconocido por su vínculo con la cultura de los videos de conciertos y la memoria del rock and roll. Por primera vez, Vinylmania abandona sus sedes tradicionales en Sala Juárez y Vía Libertad para abrir una nueva etapa, reafirmando su vocación como punto de encuentro para coleccionistas, melómanos y nuevas generaciones. La entrada será libre y apta para toda la familia, con actividades que se extenderán el viernes y sábado de 2:30 de la tarde a 11 de la noche, y el domingo de 12:30 a 20:00 horas.

El evento reunirá a diversas tiendas especializadas como Alto Voltaje, Vinyl’s Rob, Perfecto Miserable, Velvet Records, Pánico Discos, Discos Colibrí, Depressive Music, Discos Estroboscópicos y Rocha Records, entre otras, consolidando una oferta diversa que refleja la vitalidad del formato en la actualidad. A esto se suman sets en vivo de DJs y selectores que mantendrán la música girando en tornamesas durante toda la jornada, recuperando el ritual de escuchar vinilos en comunidad. La experiencia se complementa con la oferta gastronómica de El Que Pues, que suma a la experiencia musical un menú basado en cocina mexicana con un toque distintivo. Tacos de asada, queso fundido, quesadillas de flor de calabaza y nachos forman parte de una propuesta pensada para acompañar largas jornadas de escucha, junto con una barra de licores de alta graduación y café de especialidad que refuerzan el carácter del espacio como punto de encuentro cultural. Niños Héroes 1554, colonia Moderna.


