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La noche en Rotonda de los Jaliscienses Ilustres dejó de ser un espacio solemne para convertirse en un escenario vivo donde la tradición y la contemporaneidad encontraron un punto de encuentro inesperado. En ese sitio cargado de historia, Benito Santos presentó su colección Otoño/Invierno 2026 titulada “12 Sones”, en el marco de Volvo Fashion Week México Guadalajara, consolidando uno de los momentos más significativos de la moda nacional en lo que va del año.

Lejos de una presentación convencional, el desfile se desarrolló como una experiencia sensorial donde cada elemento, desde la música hasta la caída de las telas,fue pensado para dialogar con la esencia cultural de Jalisco. La presencia del Mariachi Internacional CHG no fue un simple acompañamiento, sino una extensión narrativa de la colección, marcando el ritmo de una pasarela que evocó los sones tradicionales desde una perspectiva contemporánea.
“12 Sones” no solo toma inspiración de la música vernácula, sino que la traduce en lenguaje textil. Cada prenda parece responder a una cadencia específica, a un pulso que remite al violín, la vihuela o el guitarrón. En ese ejercicio de reinterpretación, Santos construye una propuesta donde el movimiento es protagonista, con siluetas que fluyen y estructuras que sugieren dinamismo sin perder precisión técnica.
La colección encuentra su fuerza en el equilibrio. Por un lado, mantiene un profundo respeto por los códigos tradicionales que han definido al diseñador a lo largo de más de 17 años de trayectoria; por otro, introduce una lectura actual que dialoga con audiencias contemporáneas. Esa dualidad se refleja en la selección de materiales, donde encajes, bordados y textiles satinados conviven con transparencias y aplicaciones brillantes que aportan dramatismo sin caer en excesos. La paleta cromática refuerza esta narrativa. Tonos como rosa viejo, terracota, azul acero y verde petróleo construyen una base sobria y elegante, mientras acentos en champagne y marfil bordado introducen destellos de luz que elevan cada conjunto. No se trata solo de color, sino de atmósfera: una construcción visual que remite tanto a la tierra como a la celebración.

El desfile también funcionó como una declaración de intenciones sobre el papel de Guadalajara dentro del mapa creativo del país. Al albergar un evento de esta magnitud, la ciudad reafirma su posición como un epicentro cultural donde convergen distintas disciplinas. La elección de la Rotonda no es casual; su carga simbólica dialoga con la propuesta de Santos, que busca constantemente tender puentes entre pasado y presente.
La asistencia de figuras clave de la industria —desde editores hasta creadores de contenido— confirmó el impacto del evento, pero fue la apertura al público lo que marcó una diferencia significativa. En una industria frecuentemente percibida como exclusiva, esta decisión amplía el alcance de la moda y la convierte en una experiencia compartida. Más allá de la estética, “12 Sones” se posiciona como un ejercicio de identidad. En un contexto global donde las tendencias suelen homogenizar discursos, Benito Santos apuesta por una narrativa profundamente local que, paradójicamente, encuentra resonancia universal. Su trabajo no busca replicar códigos internacionales, sino reinterpretar los propios con una mirada sofisticada. Así, la colección no solo se inscribe como uno de los puntos más altos de Volvo Fashion Week México Guadalajara, sino como un recordatorio del potencial de la moda mexicana cuando se construye desde la raíz. En ese cruce entre tradición y modernidad, Benito Santos no solo presenta ropa: construye un relato donde la cultura se viste, se escucha y se proyecta hacia el futuro.

