El destino del Oakland Coliseum, uno de los complejos deportivos más emblemáticos del Área de la Bahía de San Francisco, California, podría definirse este año, tras años de negociaciones, reestructuraciones financieras y obstáculos regulatorios. La posible venta del terreno, valuado en 250 millones de dólares, avanza bajo un calendario que coloca los próximos meses como determinantes para su cierre definitivo.
El proyecto es encabezado por el African American Sports and Entertainment Group (AASEG), un consorcio de desarrollo con sede en Oakland que busca adquirir la totalidad del predio de 112 acres, con la intención de reconvertirlo en un complejo de uso mixto que integre vivienda, entretenimiento, comercio y deportes en el este de la ciudad. Bajo la figura de Oakland Acquisition Company, el grupo desarrollador, respaldado financieramente por Loop Capital, enfrenta dos fechas críticas. La primera corresponde al pago de 125 millones de dólares a la franquicia de béisbol Oakland Athletics, previsto originalmente para finales de enero de 2026. La segunda es el 30 de junio de 2026, fecha límite para cubrir otros 125 millones de dólares destinados a la ciudad de Oakland y concretar la transferencia total del predio.

Hasta el momento, las partes involucradas no han confirmado si el calendario original se mantendrá o si se otorgará una prórroga para cumplir con las obligaciones financieras. Ray Babbitt, cofundador de AASEG y principal vocero del grupo, reconoció públicamente la complejidad de la operación, señalando que la transacción ha resultado más intrincada de lo previsto inicialmente. A pesar de ello, Babbitt aseguró que los actores involucrados continúan trabajando para superar los obstáculos surgidos y avanzar hacia la materialización del proyecto, que contempla una transformación integral del histórico complejo deportivo.
Actualmente, tanto la ciudad de Oakland como los Athletics reclaman una participación del 50 por ciento en la propiedad. Aunque la rama inmobiliaria del equipo de béisbol figura en el título del terreno, los bonos históricos utilizados para financiar mejoras al estadio fueron liquidados en febrero pasado, despejando uno de los principales pasivos asociados al inmueble. Por otro lado, los Golden State Warriors, que abandonaron Oakland en 2019 para mudarse a San Francisco, aún deben realizar un pago final de 10 millones de dólares correspondiente a un préstamo para la arena, un compromiso financiero independiente del acuerdo con AASEG.

El origen de estos compromisos se remonta a más de tres décadas, cuando se realizaron ampliaciones significativas al Coliseum, incluida la construcción de Mount Davis, con el objetivo de atraer de regreso a franquicias deportivas profesionales. En una etapa inicial, el grupo promotor consideró liquidar directamente los bonos asociados al complejo. Sin embargo, tras una reestructuración del acuerdo a principios de 2025, se definió que AASEG adquiriría únicamente la propiedad del Coliseum, dejando fuera otros compromisos financieros previos. El cierre del depósito en garantía está previsto para finales de junio de 2026. Hasta ahora, el único monto confirmado que el grupo ha depositado públicamente es de 5 millones de dólares, resguardados en una cuenta de garantía. AASEG rechazó un esquema anterior que contemplaba la adquisición progresiva del terreno, luego de que la ciudad se negara a transferir porciones de la propiedad conforme se realizaran los pagos.
Uno de los obstáculos más recientes para la operación está relacionado con temas ambientales. Durante décadas, el Coliseum ha vertido agua en un humedal que desemboca en la Bahía de San Leandro sin contar con los permisos correspondientes, de acuerdo con autoridades del estadio. Henry Gardner, director ejecutivo de la agencia conjunta que administra el Coliseum en representación de Oakland y el condado de Alameda, señaló que si la propiedad cambia de manos antes de que se resuelva el proceso regulatorio, el nuevo propietario podría heredar la responsabilidad de cumplir con las disposiciones ambientales pendientes. El proceso, que depende de la Junta Regional de Control de Calidad del Agua de la Bahía de San Francisco, podría implicar un costo de hasta 659,000 dólares, considerando estudios técnicos, consultores y trámites regulatorios, monto que recaería en los contribuyentes si no se resuelve antes de la venta.

En caso de que el acuerdo con AASEG no prospere, existe la posibilidad de que los Athletics retomen la iniciativa para desarrollar el sitio. En 2019, el equipo acordó comprar la participación del condado de Alameda por 85 millones de dólares, una cifra inferior a la considerada en la actual negociación. Sandy Dean, ejecutivo del equipo, afirmó en un comunicado que las partes continúan registrando avances constantes para alcanzar una solución satisfactoria. Ante el riesgo de perder el control del predio, autoridades municipales exploraron en el pasado la opción de recurrir al dominio eminente, aunque finalmente el gobierno local optó por impulsar la venta directa al consorcio desarrollador.
La actual alcaldesa de Oakland, Barbara Lee, ha reiterado que mantiene una postura de cauteloso optimismo respecto a la transacción, una visión compartida por otros funcionarios del condado de Alameda, quienes han reconocido la persistencia del grupo promotor frente a un proceso prolongado y complejo. AASEG ha planteado transformar el Oakland Coliseum en un megacomplejo de entretenimiento, con espacios residenciales, zonas comerciales, oferta gastronómica y sedes para deportes en vivo. Las promesas de incluir vivienda asequible llevaron a organizaciones ambientales, como Communities for a Better Environment, a retirar temporalmente una demanda presentada en 2019 para bloquear la venta de la participación accionaria. Mientras el futuro del predio se define, el Coliseum continúa en operación. Actualmente alberga a la franquicia de fútbol Oakland Roots, y se prevé que una serie de encuentros de críquet profesional, celebrados este año, se renueven durante el verano de 2026. Con múltiples actores involucrados, compromisos financieros pendientes y procesos regulatorios en curso, el año 2026 se perfila como un punto de inflexión para determinar si el Oakland Coliseum inicia una nueva etapa urbana o si su transformación vuelve a quedar en suspenso.

