Héctor Castro Aranda | La única e Internacional Sonora Santanera es referirse a uno de los pilares más sólidos de la música popular en México y América Latina. A siete décadas de su fundación, la agrupación no solo celebra su legado, sino que reafirma su lugar en la industria musical contemporánea gracias a una estrategia clara: evolucionar sin traicionar su esencia.

En un panorama donde muchas agrupaciones históricas apuestan únicamente por el recuerdo, La Sonora Santanera ha demostrado que la permanencia se construye desde la renovación. La banda ha encontrado en las regrabaciones de sus clásicos una poderosa herramienta para conectar con nuevas generaciones, integrando voces de distintos géneros y estilos que amplían su alcance sin diluir su identidad sonora. Canciones emblemáticas como “El Ladrón” y “Pedacito de mi Vida” han vuelto a resonar con fuerza entre públicos jóvenes, confirmando que el bolero, la cumbia y el mambo siguen teniendo un lugar vigente cuando se presentan con sensibilidad y respeto musical.

A lo largo de estos 70 años, el historial de colaboraciones de La Única e Internacional Sonora Santanera se ha convertido en un reflejo de su apertura artística. Entre los intérpretes que han sumado su voz a los arreglos clásicos del grupo figuran Yuri, Julieta Venegas, Cristian Castro, Rubén Albarrán, Álex Lora, Natalia Lafourcade y Matisse, entre muchos otros. Arturo Ortiz, uno de los líderes del proyecto, recordó que estas fusiones no son un fenómeno reciente. Desde el 40 aniversario, la agrupación ya exploraba este camino al grabar con figuras como Vicente Fernández y Celia Cruz, en una época en la que este tipo de colaboraciones no era habitual dentro de la música tropical tradicional. Hoy, esta filosofía de colaboración también se traslada al escenario. Como parte de la celebración por sus siete décadas de trayectoria, La Sonora Santanera llevará invitados especiales a sus conciertos más importantes.

La Sonora Santanera nació en la Ciudad de México en 1955, en el emblemático barrio de La Merced, una zona popular donde la música tropical formaba parte de la vida cotidiana. Fue ahí donde el músico y trompetista Carlos Colorado Vera fundó la agrupación con la intención de crear un sonido propio que mezclara ritmos afroantillanos, mambo, bolero y cumbia, adaptados al gusto del público mexicano. Desde sus inicios, la Sonora Santanera se distinguió por una formación instrumental sólida, arreglos elegantes y letras accesibles que conectaban con todos los sectores sociales. Su nombre original fue Sonora Santanera, en honor a un equipo de béisbol cubano admirado por Colorado, y con el tiempo se convertiría en sinónimo de música tropical en México.

Carlos Colorado Vera fue el fundador, director musical y trompetista principal de la agrupación, responsable de definir el sonido, los arreglos y la identidad de la Sonora Santanera; Antonio “Toño” Méndez y Silvestre Mercado se desempeñaron como saxofonistas y fueron piezas clave en la sección de alientos y en el carácter melódico del grupo; Juan Bustos estuvo a cargo del piano y de la base armónica en grabaciones y presentaciones en vivo; Francisco Acosta tocó el contrabajo, sosteniendo el pulso rítmico característico de la música tropical; Jesús Ortiz fue el percusionista responsable de los ritmos afroantillanos, mambos y cumbias que marcaron su estilo; mientras que Raúl Bustos fungió como vocalista principal en varios de los temas más representativos de su repertorio clásico.

La muerte de Carlos Colorado en 1986 marcó un punto de quiebre en la historia del grupo. A partir de entonces, surgieron distintas etapas y formaciones, pero el legado musical permaneció intacto gracias a los músicos que continuaron defendiendo el repertorio y el nombre de la agrupación. Con el paso de los años y tras diversos procesos legales y artísticos, una de las formaciones más reconocidas adoptó el nombre de La Única e Internacional Sonora Santanera, encabezada por músicos históricos como Arturo Ortiz y Antonio Méndez, quienes asumieron la responsabilidad de preservar el sonido original y, al mismo tiempo, proyectarlo hacia el futuro. Ya pasados 70 años, un número importante para celebrar, La Única e Internacional Sonora Santanera, pisó los escenarios de la Arena Guadalajara el 30 de enero, la respuesta fue considerable, más de seis mil asientos ocupados, con la intención de celebrar los temas que marcaron generaciones y que hoy en día son parte de la cultura popular mexicana.

Cerca de las 9:30 de la noche, con una introducción propia de una marca de estas dimensiones se explico lo que era la Sonora Santanera, lo que han logrado y lo que grabaron, para dar paso a «LaBoa», con una entrada estrepitosa con pirotecnia, luces, bailarines y los músicos de smoking blanco, remembrando los grandes bailes del Salón México. Con un repertorio cargado de clásicos que han acompañado a varias generaciones, la agrupación logró que el público no permaneciera sentado y que la pista imaginaria se extendiera por pasillos, butacas y balcones. Bomboro Quiñá, Quiña”, tema escrito por el comediante Zamorita, que sirvió como detonante para que el público comenzara a levantarse de sus asientos. A partir de ese momento, la música no dio tregua. Clásicos como “El Mudo”, mantuvieron el ritmo encendido, hasta que “El Nido” abrió paso a la aparición de Kika Edgar, invitada especial de la noche, quien fue recibida con una ovación. La colaboración continuó con temas como “Yolanda”, en un segmento donde la voz de Edgar se integró con naturalidad al sonido característico de la Sonora. Desde el escenario, uno de los vocalistas destacó su participación y su calidad interpretativa, subrayando el vínculo artístico que se ha construido con ella a lo largo de distintas presentaciones. El momento fue aprovechado para invitar al público a ponerse de pie y dejarse llevar por canciones como “Mi Capricho”, “Pena Negra” y “Perfume de Gardenias”, que convirtieron La Arena Guadalajara, en una pista de baile colectiva. También se contó con la participación de Luna Manzanares, quien interpreta a Sarabi en el Rey León el musical en Ciudad de México.


El concierto avanzó con una selección de temas que forman parte esencial del cancionero popular mexicano. “El Ladrón”, “El Botones”, “Corazón de Acero”, “Bonita y Mentirosa”, “Congoja”, “Piel Canela”, “Pedacito de Mi Vida” y “Mi Razón” fueron algunos de los momentos más celebrados de la noche. Este último fue presentado como un homenaje a Carlos Colorado Vera, fundador de la Internacional Sonora Santanera, cuya figura estuvo presente de manera simbólica a lo largo del concierto. Antes de despedirse, los músicos agradecieron al público su presencia y cariño, así como la participación de Kika Edgar y su equipo. Aunque parecía el cierre definitivo, la Sonora Santanera regresó al escenario para una salida final que incluyó “Mil Horas” y “El Orangután”, canciones con las que pusieron el broche de oro a una noche que mantuvo al público de pie hasta el último acorde.


