Jorge Daniel Filorio Pedraza, texto | Michaell Rivera Arce, fotografías | El libro Boxeadoras, de la narradora y ensayista argentina Marina Porcelli, abrió una discusión sobre el boxeo femenino como una actividad atravesada por desigualdad, precariedad laboral y estigmas de género, en su presentación realizada en Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana.

La presentación reunió a especialistas de distintas áreas para reflexionar sobre el deporte, el cuerpo, la labor y la participación de las mujeres en el ring desde una mirada interdisciplinaria.
La doctora María del Rocío Guadarrama Olivera, del Departamento de Ciencias Sociales de la Unidad Cuajimalpa, condujo el encuentro y planteó la sesión como un espacio de diálogo crítico para conocer el desarrollo de la investigación de la autora, así como las motivaciones y herramientas utilizadas para desarrollar el texto.
Desde la filosofía política y la estética, el doctor Manuel Alejandro Jordán Espino analizó el este deporte como una práctica cercana al arte, ahí convergen técnica, estrategia, riesgo y sensibilidad. Expuso que, en el caso de ellas, ingresar al ring implica ocupar un lugar que durante años permaneció restringido para ellas.

Indicó que la dimensión física de las boxeadoras funciona como un registro donde quedan marcadas relaciones de poder, exclusión y resistencia.
La doctora Hedalid Tolentino Arellano, profesora del Departamento de Sociología de la Unidad Xochimilco, abordó el pugilismo como una actividad marcada por la precariedad laboral. Explicó que muchas deportistas enfrentan ingresos irregulares, falta de protección social y dependencia de intermediarios.


Añadió que a esas condiciones se suman otras responsabilidades, como empleos complementarios y labores domésticas, además de las jornadas de entrenamiento.
La doctora María del Carmen Moreno Cararnco, profesora e investigadora de la Unidad Cuajimalpa, centró su participación en los escenarios en los cuales se desarrolla el boxeo femenino, entre ellos gimnasios, clubes barriales, sótanos y azoteas.

Comentó que esos lugares funcionan como puntos de convivencia y formación, aunque también reflejan condiciones de marginación y escaso respaldo institucional hacia las peleadoras dedicadas a este deporte.
El doctor Roger Mario Barbosa Cruz, profesor e investigador de la misma unidad universitaria, revisó el papel de la historia y de los medios de comunicación en la construcción de imaginarios sobre las boxeadoras.
A partir de archivos periodísticos, radiofónicos y televisivos, señaló que gran parte de la cobertura ha reproducido discursos de ridiculización, sexualización y exotización, lo que contribuye al borramiento de las trayectorias femeninas.

En el diálogo con los comentaristas, Porcelli detalló que el título surgió de una pregunta central, ¿por qué suele afirmarse que el sector femenino no existe en el registró histórico de este deporte?
Por medio de entrevistas, trabajo en archivos y observación en gimnasios, sostuvo que esa ausencia responde a un proceso sistemático de invisibilización.
La autora resaltó la importancia de escuchar a las boxeadoras como protagonistas de conocimiento y reconocer las estrategias que desarrollan para combinar maternidad, empleo, entrenamiento y vida cotidiana.

En la ronda de preguntas, estudiantes, entrenadores y deportistas retomaron temas como la sexualización en medios, el acoso en entornos de entrenamiento, las brechas salariales y las dificultades para acceder a competencias femeninas.
Las participaciones coincidieron en que la inclusión formal de las peleadoras en el ámbito pugilístico no garantiza condiciones equitativas, ya que la permanencia en el deporte continúa ligada a disputas por reconocimiento, seguridad y estabilidad.
El libro Boxeadoras plantea que el deporte puede convertirse en una forma de resistencia cotidiana, donde corporalidad, historia, empleo y territorio se enlazan en la búsqueda de visibilidad para las mujeres. Con información de UAM, Universidad Autónoma Metropolitana. Revista101.com

