
La Guillotina de Lucky Sky Walker | De la cocina se escucha un grito inconfundible, “que le corten la cabeza”. La reina de corazones se prepara para hacer de las suyas, me sentí como en casa…. El patio de mi casa es Particular, fui invitado a tomar un café y como ya es costumbre, degusté un espresso doble, exquisito, en Café El Particular cocina local. Al entrar, el sonido inigualable de Dennis Edwards con su maravillosa pieza «Don’t Look any Further», invade el lugar, seguido de Miles Davis, con Doo-Bop… y para engalanar el momento, ¡descubrimos que Vinylmania cumplía diez años! Tuvimos oportunidad de estar presentes en este gran evento, discos de primera edición, reediciones de 180 gramos, de un gran valor musical y visual a buen precio y no solo eso, sino que pudimos disfrutar además de música de rock clásico en todos sus géneros, hasta música disco, en la que no faltó Dolly Parton o Earth Wind and Fire y nuevas propuestas de música electrónica.
El evento fue testigo de una invasión de importantes DJ de gran trascendencia. Vinylmania tuvo de todo, música, comida, arte y se engalanó con grandes joyas del acetato, es increíble que un trozo de plástico se convierta en una joya, y para muchos de los coleccionistas, joyas invaluables. Increíble que un pedazo de plástico llegue a esa apreciación, y recordé la película de mil novecientos ochenta y seis, Laberinto, protagonizada por David Bowie, en la que Sarah Williams le muestra la pulsera de plástico a Hoggle, como si fuera una gran joya y llegan a un trato.

Aprovecho este espacio para comentar algo por lo que uno de los grandes del rock, Frank Zappa, argumentó en una entrevista para el programa especial y serie documental The Cutting Edge, una influyente producción emitida por MTV durante el año de mil novecientos ochenta y siete, que exploraba la cultura musical alternativa y experimental… Una cosa que pasó durante los años 1960, fue que cierta música de naturaleza inusual o experimental logró ser grabada y lanzada al mercado. Ahora bien, mira quiénes eran los ejecutivos en esas compañías en esos momentos. No eran tipos jóvenes «cool» o modernos. Eran tipos viejos que masticaban puros, que miraban el producto que les llegaba y decían, «no lo sé, quién sabe qué es esto, grábalo, sácalo al mercado, si se vende, qué bien». Estábamos mucho mejor con esos tipos que lo que estamos ahora, con los supuestos ejecutivos jóvenes y modernos que toman las decisiones sobre lo que la gente debe ver y escuchar en el mercado. Los tipos jóvenes son más conservadores y más peligrosos para la forma de arte que lo que los viejos con puros fueron jamás.
Lo siguiente que sabes es que el ejecutivo joven y moderno ya tiene los pies sobre el escritorio y dice: «Bueno, no podemos arriesgarnos con esto porque eso no es lo que los chicos realmente quieren, y yo lo sé». Tienen esa actitud. El día que te deshagas de esa actitud y regreses al «¿Quién sabe?, arriésgate» —ese espíritu empresarial, que el que incluso, si al director ejecutivo no le gusta o no entiende el disco que está entrando por la puerta, comprende que él no tiene por qué ser el árbitro final del gusto de toda la población— ese día las cosas cambiarán.

Ha pasado el tiempo, es claro, las cosas han cambiado, esta generación de mediocridad que argumenta que es mejor que las anteriores, generación que se atreve a decir que el conejito malo es mejor cantante que Freddie Mercury. Si lo hubiesen comparado con Peso Pluma o Natanael Cano, concedo, pero qué esperamos de una generación que lo único que está proponiendo es farmear auras, esta nueva modalidad en la que ganan puntos “imaginarios” que los trae de un ala, como diría mi abuelo. Esperemos que se conformen con alimentos imaginarios, ropa imaginaria, casas imaginarias, salarios imaginarios y que la felicidad imaginaria los cobije.
Esta generación puedo asegurar que es como la escultura Invisible del artista italiano Salvatore Garau, que no brinda nada, no ofrece nada, que no da nada a un alto costo, o comparable al cuento maravilloso de Hans Christian Andersen, El traje nuevo del emperador, que fue publicado el siete de abril de mil ochocientos treinta y siete. Por otra parte, fue el año de dos mil uno cuando viendo C7, transmitieron un video maravilloso y quedé impactado con «Clint Eastwood», tuve que esperar más de una semana para saber el nombre del grupo, a partir de ese momento me convertí en fan de Gorillaz. 2-D, Murdoc Niccals, Noodle y Russel Hobbs, te llenaban de ese enigma y magia que solo algunos grupos años atrás lograron. Al tiempo supimos que Damon Albarn, integrante de Blur, lideraba esta maravillosa banda, Gorillaz. Demon Days, Plastic Beach, The Fall, Humanz, The Now Now, Song Machine, Season One: Strange Timez. Y quiero pensar que a Damon le ocurrió un terrible accidente que dañó su oído, argumentando que quedó fascinado con la voz de un conejito malo, una gran memez la de integrarlo en el disco Cracker Island con la canción «Tornado», degradando el gusto musical.
Imagino que Albarn pronto integrará a Natanael Cano, Xavi y a Alex Syntek, para colaborar a su lado en su próximo proyecto. Cabe recordar que según Syntek y su Gente Normal, en el año de mil novecientos noventa y tres, al abrir el concierto para Duran Duran, aseguró a los medios y a los fans, que habían tocado mejor que los pobres e infelices ingleses. No te equivoques, no soy Lindsay Clancy, soy Lucky Sky Walker y nos vemos en la próxima Guillotina de Revista101.com.


